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Viviendo al Límite
inauguró la Muestra Cinematográfica del Atlántico
Alcances
Por: Angela
Oramas Camero
19 de Septiembre, 2005
Tomado de www.cubarte.cult.cu
(Cubarte)-Cuando el Gran Teatro Falla de Cádiz abrió
sus puertas para dar comienzo a la actual edición
de la Muestra Cinematográfica del Atlántico
“Alcances”, el público asistente tuvo
la oportunidad de apreciar en la inauguración uno
de los documentales más conmovedores realizados en
los últimos años en Cuba, Viviendo al límite,
obra de la destacada cineasta Belkis Vega.
La película se ha
exhibido en toda Cuba; en Navarra y Santo Domingo, el pasado
1ro. de diciembre con motivo del Día Internacional
de la lucha contra el SIDA; luego, en Barcelona en la Muestra
de Cine de Mujeres. Entretanto, en Suiza se organiza su
puesta en pantallas por varias ciudades en el 2006. También
en octubre próximo se presentará en las Islas
Baleares.
Entrevistada para el Portal
de la Cultura Cubana, Belkis Vega, directora y guionista
de 20 obras fílmicas, que le han valido reconocimientos
nacional e internacional, expresó que para su último
filme entrevistó a 60 personas, la mayor parte O
positiva, residentes en diferentes provincias de la Isla,
y participó en varias reuniones con personas viviendo
con VIH, de ahí la valiosa información obtenida
para iniciar su trabajo, que contó con el apoyo y
asesoría del Centro Nacional de Prevención
del SIDA y las Infecciones de Transmisión Sexual,
así como del Instituto de Medicina Tropical Pedro
Kourí, en el sanatorio de Santiago de las Vegas,
ubicado en la finca de Los Cocos, y de la Dirección
de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública.
En el documental intervienen
5 personas que sufren SIDA y varios actores y actrices.
En este sentido, dice la autora, un conductor entrevista
al testimoniante de manera que los actores puedan tener
todos los elementos para la representación. Los protagonistas
entrelazan movimientos, textos y poesías, ofreciendo
una interpretación de la esencia emocional de la
historia que cuentan los propios enfermos de SIDA. “Trabajé
en el proyecto con la intención de que la sociedad
se sensibilice con las personas afectadas por el SIDA, porque
ellas tienen el derecho a que se les respete, sin renunciar
a los sueños y a la esperanza. De ahí que
en este documental, el público no encuentre algo
lóbrego o con acento de tragedia, y sí he
querido resaltar el valor de estas personas, viviendo al
límite de la vida, con una mayor conciencia de la
muerte que los demás”, sentencia Belkis Vega.
Preguntada sobre qué
la motivó y cuándo surgió la idea de
hacer un documental sobre la terrible enfermedad, la cineasta
respondió: “En el mismo año 1986 que
ocurre el primer caso de fallecimiento por SIDA en Cuba,
del escenógrafo Veguilla, se diagnostica la infección
por VIH de mi mejor amigo. Mi amigo murió dos años
después, 1988. El dolor por esta perdida me invadió
desde el primer momento, porque mi amigo era una de las
mejores personas que he conocido, y todo mi yo se negaba
al rechazo social que él también había
sufrido durante la enfermedad. De ahí que no me abandonara
la problemática humana del VIH/SIDA, ni el sentimiento
de impotencia ante un mal incurable, y, sobre todo, por
la discriminación y marginación de que son
víctimas los 0 positivos “.
A la pregunta ¿qué
esperas de este documental? respondió: “Busco
la manera de sensibilizar al público con estos seres
humanos. Este proyecto explora en la universalidad del padecimiento
a partir de las particularidades de nuestro país.
Como cineastas queremos contribuir a que las personas que
viven con VIH puedan encontrar una mayor comprensión
de la sociedad, en tanto que son seres humanos que aún
tienen una vida por delante y tienen el derecho a vivirla
a plenitud”.
De alguna manera, todo el
equipo que trabajó en la producción de este
documental ha quedado marcado por el retrato conmovedor
y humano ofrecido por las personas infectadas con el virus
del SIDA. Especialmente luego de conocer cómo piensan,
sueñan y se sobreponen tales enfermos a su cruel
destino. Así Manuel Iglesias, confiesa: “ Es
un documental que se conformó a partir del desgarramiento
físico y emocional de todos cuantos intervinimos
en su realización (…) Nunca antes, en mi larga
carrera de montador cinematográfico, necesité
de condicionamientos extra-artísticos que me sirvieran
de sostén emocional durante la elaboración
dramaturgia , como me sucedió con Viviendo al límite.
Muchas veces las lágrimas nublaron o inundaron los
ojos, ante las 5 historias conmovedoras de los testimoniantes
(…) “Es un documental transparente en sus propuestas
artísticas y éticas, y diáfano en sus
intenciones catalizadoras sobre la sensibilidad de una sociedad
que, para ser cada vez más humana, necesita exorcizar
miedos, estigmas y prejuicios, válido también
para los millones que en el mundo padecen o podemos ser
víctimas del SIDA.”
Por su parte, los críticos
del patio han opinado: “Son testimonios dirigidos
al corazón, que fluyen sin más sentido que
dar a ver y mostrar parcelas de lo real, de lo invisible
o desconsiderado, en prodigioso inventario de estados de
ánimo y de vicisitudes. Se habla de quimeras, de
proyectos perdidos, de sueños ya irrealizables en
una reflexión sobre la vida que consigue asir lo
intangible, la resistencia de lo íntimo (…)
es un canto de amor que involucra al espectador al punto
de acelerarle el pulso, dejarlo con la boca seca y los ojos
húmedos”. Publicó en Bohemia, la periodista
y crítica de cine Azucena Plasencia. “Estremecedor
canto a la esperanza de 5 personas portadoras del VIH/SIDA”,
así lo califica la periodista Sonia Sánchez,
en su comentario divulgado en Cubacine, donde señala:
“ Es un documental que recoge testimonios y que también
se apoya de recursos histriónicos, con el acompañamiento
de la música sublime que para el filme compusieron
Edelsio Alejandro y Ernesto Cisneros” y luego de elogiar
también el trabajo de los camarógrafos la
comentarista llama la atención sobre el poema, que
abre y cierra el filme, de Madre Teresa de Calcuta, declamado
por Carlos Ruiz de la Tejera.
Por su lado, Luciano Castillo,
investigador y crítico, escribió para Cubacine:
“Con todo el mundo interior de sus personajes en el
corazón, Belkis Vega, con esa vocación innata
como corresponsal de guerra, libró su propia batalla
contra la intolerancia para, con el aporte de Artistas Cubanos
de la Plástica, el Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo y la colaboración de varias instituciones,
entre ellas el ICAIC, entregar un documental de envergadura,
Viviendo al límite. Del sueño de llevar a
cabo este proyecto que le dejó evidentes marcas sobre
la piel, y en el que no está ausente la poesía,
queda esta obra con la cual, sin dudas, aporta un título
cimero, no sólo a su filmografía, sino a la
que en todo el mundo pretende aproximarse al tema que desde
hace mucho tiempo dejó de representar un tabú.”
En Cubacine, Gustavo Arcos, investigador y crítico,
califica de sensible documental a Viviendo al límite
y señala que “incorpora a su dramaturgia un
correlato integrador, que de forma coherente, proporciona
información al espectador acerca de los sujetos y
sus vidas al expresar teatralmente, utilizando técnicas
de sicodrama y actores profesionales, diversos episodios
o momentos por los que supuestamente pasaron los entrevistados.
Esta simulación no tiene carácter espectacular
o frívolo, sino que intenta situar al espectador
en un espacio otro, igualmente dramático y emotivo
que reconstruye desde lo artístico una experiencia,
un gesto, una mirada o una vivencia relatada por los propios
protagonistas. En este sentido, Belkis rompe con las propias
convenciones del género, otorgándole mayor
riqueza narrativa a su obra.”
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