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El camino de Santiago
Un flujo de corrientes en paralelo
La década prodigiosa
La coproducción: Un pretexto para nuevas miradas
El Meiquin Of de Cómo hacer una película
Krzysztof Zanussi: Un gran Director
Maysles: El flujo espontáneo de la experiencia
Matías Bize en la Muestra
De otras y diversas latitudes
La Red de difusión - cine indígena y las cámaras de la diversidad
Cuatro puntos cardinales
7ma. Muestra de Nuevos Realizadores 7ma.Muestra de Nuevos Realizadores  

 

7ma. Muestra de Nuevos Realizadores
26 de febrero al 2 de marzo de 2008
Dedicada a Santiago Álvarez
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  MEMORIA
El camino de Santiago

(Del Catálogo: Muestra Homenaje a Santiago Álvarez)

Por Daniel Díaz Torres
Director de Cine

Soy de los compañeros que tuvo la suerte y el privilegio generacional de aprender cine, aprender vida y Revolución con y junto a Santiago Álvarez...

Sus lecciones de audacia, de permanente inconformismo, de incitador de herejías lo hacen un ejemplo de Artista Revolucionario, así, con mayúsculas, que no es aquel que en su obra repite ideas y consignas patrias, sino el que anima una perenne insurgencia del pensamiento y la capacidad creadora; una incansable voluntad de cambio, de duda y renovación, que no es otra la verdadera esencia de lo revolucionario.. Ese es el Santiago eternamente vivo y joven, el maravilloso provocador, enemigo de fórmulas y rutinas, que como nadie supo transformar en ARTE VERDADERO la propaganda de LA REVOLUCIÓN y su contagiosa vehemencia antimperialista; el Santiago que estimuló con audacia y valentía lo mejor en cada uno de nosotros, jóvenes entonces, a quienes el maestro entregó ejemplos de subversiva juventud, con generosidad poco acostumbrada. Y era una generosidad combativa, de una valentía ética que el paso de los años me hace valorar cada vez con mas hondura. Su apoyo responsable e incondicional a aquellos momentos memorables de los llamados “noticieros críticos”, una concepción que el propio Santiago como coautor nos enseñara que era imprescindible para la propia salud del quehacer revolucionario, lo enfrentó a más de una incomprensión e injusta apreciación. Pero él siempre siguió defendiendo el derecho inalienable a la expresión sincera, crítica y responsable del artista. Y lo hacía porque sin cálculos ni oportunas cautelas creyó siempre en las esencias de la Revolución como fuente de libertad y verdad.

Gráfica audaz; animaciones, música rock y clásica, de los Rolling Stones a Karl Off; montajes trepidantes, asociaciones visuales inusitadas, “revival” emotivo de aquel cine transformador de Dziga Vertov, Eisenstein, Medvedkin… Su cine , eclosión creativa ejemplar aún en sus tanteos y errores, anticipando nuevos lenguajes, demoliendo alegremente las fronteras y esquemas del llamado “cine político”, inconformista perpetuo y, a su vez, declarado panfletario irreverente, es en su conjunto un monumento audiovisual a una Revolución que Santiago siempre concibió como algo vital, dinámico, libre de dogmas, formalismos y rutinas anquilosadas. Un proceso vivo, donde sin complacencias ni retóricas cansinas siempre se estaría dispuesto a cambiar lo que debiera ser cambiado.

Para suerte de los cubanos y de un proceso del cual siempre quisiéramos sentirnos orgullosos por su ejemplo renovador de esperanza latinoamericana, Santiago fue con su cine y su postura ética el antagonista de esa tautología del discurso político, que en su propia y redundante saturación mediática sobre la realidad acaba convirtiéndose en una suerte de ordinario y fútil “ruido ambiente”. Porque nada hay más decepcionante y lamentable que por impericia, ligereza o simplezas conformistas la expresión de la verdad y la razón aburra. Sin ser un teórico, sin pretender serlo, con la pasión contaminante de su instinto creador, en cada uno de sus buenos y excelentes documentales, Santiago dinamitaba estas peligrosas y facilistas tendencias, atreviéndose a probarlo todo, a demostrar que la fuerza redentora del verdadero Arte es el mejor antídoto contra las amenazas de la indiferencia y la mediocridad, tan en boga por nuestros lares y en nuestros días.

No merece este Santiago -quien tiene aún tanto que enseñarnos y decirnos, quien tan imprescindible nos es en este momento- palabras que resuenen a homenajes, a retórica, a rituales de los cuales fue siempre acérrimo oponente...porque siempre concibió la vida y su obra como algo ajeno a estas ceremonias, inevitablemente formales y codificadas....

Es al Santiago vital, protestón, jodedor, maravillosamente contradictorio, ser humano y artista inmenso, al que quisiera entregar por siempre el agradecimiento de toda mi generación. Muchas gracias, Santiago.


Un flujo de corrientes en paralelo

(Del Catálogo: Muestra La inspiración neorrealista en el documental)

Por Esteban Insausti
Director de Cine

El conjunto de escuelas y movimientos que han ido formalizándose en la Historia del Cine ha permitido diseñar un flujo de corrientes en paralelo, en cierto sentido, al que se ha verificado en la pintura e incluso en la literatura. No obstante, cabe distinguir entre las tendencias circunstanciales y aquellas que han perdurado en el tiempo. Sin duda, ha sido una sucesión de vanguardias lo que ha permitido ese empuje renovador, Un legado que, paulatinamente, ha sido objeto de enmiendas y desvíos. Si hay un término que resume toda una filosofía a la hora de plantear el oficio cinematográfico, ése es el neorrealismo, puesto en práctica en Italia a lo largo de la década de los cuarenta del siglo XX. A la teoría más específica del movimiento, precede una tradición que arranca del cine mudo. “Sin duda, el verismo de esas producciones de los años diez resulta equiparable a las producciones canónicas de esta tendencia particular. En todo caso, la etiqueta neorrealista no supone una vanguardia en sí, sino un retorno a valores ya existentes en la cinematografía anterior, tanto en Italia como en la URSS y el Reino Unido”.

Las cualidades que vinieron a definir el conjunto tampoco eran novedosas, pero reaparecieron en un entorno sumamente propicio. Entre esos ingredientes cabe señalar el empleo de actores no profesionales, el naturalismo a la hora de plasmar la trama, el uso de localizaciones reales y el rechazo de lo pintoresco y estereotipado en los personajes, de forma que fuera posible conmover y, a un tiempo, estimular la reflexión sociopolítica. Pero lo básico fuera tal vez esa presencia de los escenarios exteriores, que de algún modo resumía una inquietud próxima al lenguaje de los documentales. En un plano de mayor pragmatismo, ese recurso era idóneo en un momento en el que la guerra y sus secuelas impedían otro tipo de alardes escenográficos. Como título inicial del ciclo, los estudiosos mencionan Ossesione (1942), de Luchino Visconti.

La naciente cinematografía cubana no escapó a la influencia de estos presupuestos, este acercamiento fue coherente con el entorno social que comenzaba a crearse después del triunfo revolucionario. La nación se debatía en profundas trasformaciones, en cuyo centro confluían como prioridad, el hombre y su existencia. Oponiendo la autenticidad de las calles y las áreas rurales a la grandilocuencia de las producciones fascistas, los directores del neorrealismo acometieron la plasmación de lo cotidiano, con sus anhelos y sus miserias…El limpiabotas (1946), Ladrón de bicicletas (1948), Milagro en Milán (1951) y Umberto D (1952) de Vittorio de Sica, son algunos de los títulos mas significativos de dicho movimiento.

El acercamiento a dicha tradición estética no se hizo esperar, nombres como los de Cesare Zavattini, cuya relación estrecha con algunos de los cineastas emergentes y más influyentes de aquel período fundacional, marcaron un antes y un después en las retóricas discursivas de los mismos, y en cuya formación cinematográfica también era fácilmente palpable la impronta de aquella tierra gestora del Neorrealismo, en nombres y obras de cineastas como Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea o José Massip (El Mégano, Esta Tierra Nuestra, Tierra olvidada …). Esta es una muestra suficientemente abarcadora, que a manera de resorte inspirador, nos revela como la cinematografía cubana supo reinterpretar como estrategia estética, tópica e ideológica un movimiento nacido de inquietudes sociales y búsquedas formales similares.

 

La década prodigiosa

(Del Catálogo: Muestra Polémicos Sesenta)

Por Fernando Pérez
Director de Cine

Entré a trabajar en el ICAIC con diecisiete años y en plena Crisis de Octubre. Mi cargo era Asistente de Producción C —que no era otra cosa que el mensajero de la coproducción checo-cubana Para quién baila La Habana. No pude asistir a un solo rodaje (siempre estaba llevando mensajes o resolviendo permisos), pero trabajaba lleno de ilusiones: mi sueño, mi aspiración de devenir cineasta comenzaba a realizarse ahí.

No sé si para los jóvenes cineastas o aspirantes a cineastas de hoy, entrar en el ICAIC significa lo mismo que para mí significó: ni el ICAIC ni el país ni el mundo son los mismos. Mirar hacia los ¿polémicos? ¿prodigiosos? ¿dinámicos? años sesenta puede estar tamizado, en mi caso, por el prisma de la nostalgia, pero trataré de no serlo esta vez.

Si algo me llama la atención al recordar los títulos que componen la Muestra Polémicos 60 es que son cortos, documentales y noticieros verdaderamente polémicos, es decir: audaces, irreverentes, diversos. Sobre todo, eso: diversos. Algunas obras no convencerán hoy como no convencieron en su estreno; otras, nos parecerán mejores que ayer; las que se han convertido en clásicos, seguirán asombrándonos en su renovada y permanente comunicación. Pero como prometí no dejarme embargar por la nostalgia, decidí preguntarme: ¿qué diferencia a los cineastas de hoy de los del sesenta? ¿Qué tendríamos que echar de menos? ¿Qué se ha perdido? ¿Qué se ha ganado?

No voy a hablar de la realidad ni del contexto ni de la mentalidad ni de las experiencias ni de la técnica ni de las circunstancias porque todos esos condicionamientos marcan, inevitable y necesariamente, una diferencia de época. Si analizamos todas las obras exhibidas en esta Muestra desde cada uno de esos puntos de vista, las diferencias estarán claras. Por ejemplo: no son idénticas coyunturas ni contextos los que enmarcan la prohibición de PM en los sesenta, de Alicia en el pueblo de maravillas en los noventa o Fuera de liga hoy. Pero si despojamos de sus contextos a cada una de estas obras, la prohibición es la misma.

Comparto la reflexión de Unamuno cuando afirmaba que él era él y su circunstancia y de hecho, PM, Alicia... y Fuera de liga han sido juzgadas (y hasta no juzgadas) por su maldita circunstancia histórica. Pero (para no ser nostálgico con los sesenta) invito a descontextualizar todas las obras que veremos de esa época para procurar quedarnos con lo esencial.

Ya he intentado hacerlo. Y al hacerlo, se han esfumado las diferencias y he visto iluminarse las similitudes, las semejanzas, lo que nos une en la evolución incesante del tiempo que va borrando lo circunstancial y deja lo permanente, lo indisoluble, la condición constante de la creación artística.

¿Qué es lo que nos puede identificar, entonces, con los polémicos 60? La actitud como cineastas. Nadie mejor que Titón para definir, desde aquella misma realidad, los valores permanentes de esa actitud: Un artista moderno siempre ha de confrontar el riesgo de no ser comprendido en un primer momento. Y un artista moderno, verdadero, no puede dejar de asumir ese riesgo, pues lo único que no puede abandonar es su sinceridad y esa cualidad es la que lo obligará a expresarse de una forma y no de otra.

Es por esa actitud de riesgo creativo que las obras de Nicolás Guillén Landrián, Sara Gómez, Pastor Vega, Santiago Villafuerte, Alejandro Saderman, Alberto Roldán, Miguel Fleitas, Agnes Varda, Sabá Cabrera Infante, Orlando Jiménez, Rogelio París, Bernabé Hernández, Jorge Fraga, Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez polemizan hoy con nosotros como polemizaron en los sesenta. Y esa actitud es la que definirá también la modernidad de los cineastas de hoy y del ICAIC de nuestros días. Casi todo a nuestro alrededor ha cambiado, pero no debería cambiar la actitud. Porque en la creación cinematográfica como en toda creación artística, la libertad es la única vía; la sinceridad, el único modo; el ejercicio del criterio propio, el único alimento.

 

La coproducción: Un pretexto para nuevas miradas

(Del Catálogo: Muestra Coproducciones en el Cine Cubano)

Por Camilo Vives
Productor

La práctica demuestra que se requiere de una intencionada complicidad para el fomento y desarrollo de una coproducción. Autor y productor (res), muchas veces de diferentes y distantes nacionalidades e idiomas, valores o intereses, realidades y condiciones, deben conciliar miradas para, juntos, encaminar sus pasos en el azaroso camino de la creación cinematográfica. Ese es un elemento que, de olvidarse, provoca que la coproducción pueda ser interpretada sólo desde los principios de la economía del intercambio, cuando no es en realidad así. Para mayor complejidad, encontramos que en la coproducción, como en ninguna otra modalidad de organización del proceso de creación artística, se potencia con igual fuerza esa otra dosis de obligada complicidad que, aún hoy, debe tenderse entre el arte y la industria, entre la “puesta en escena” y la “puesta en el mercado”.

El cine cubano no está exento de esas complicidades y contradicciones. La selección de proyectos a realizar en coproducción, que la Muestra ha decidido impulsar en Haciendo Cine, es ejemplo de miradas y esfuerzos no diferentes. Ella recoge el espíritu que ha definido en estos casi cincuenta años las bases de la industria cinematográfica nacional, pues imposible resulta hablar de nuestro cine sin que en el análisis de filmes, períodos o directores medie el concepto de la coproducción.

No se trata sólo de El otro Cristóbal o Soy Cuba, filmes de distintos itinerarios estéticos, que por diferentes y variados, enriquecieron el diseño de la política cultural del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, haciendo más complejo y poliédrico el clima de creación artística de aquellos primeros años; también de otros filmes que, como Cuba baila, contase con la colaboración del productor mexicano Manuel Barbachano Ponce o de El joven rebelde, para la cual el guionista Cesare Zavattini viajase a nuestro país, en fecha tan temprana como diciembre de 1959.

Fotógrafos como los italianos Otello Martelli, Arturo Zavattini o el español Juan Mariné, el director mexicano José Miguel García Ascot, el guionista uruguayo Ugo Ulive o el poeta ruso Evgueni Evtushenko, unieron sus nombres y talento a obras de los cubanos Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea o Enrique Pineda Barnet, por sólo citar algunos.

Estas complicidades, donde la mirada del “otro” enriquecía diálogos, contemplaba un sector de nuestra realidad apenas apreciado por los “nuestros” o aportaba valores formales a la fotografía, elementos que, en buena medida, caracterizan las coproducciones, devino vocación política y estética del ICAIC.

Igualmente, recordemos de aquellos años fundacionales la importante presencia que para el desarrollo del documental o la animación cubana tuvieron Joris Ivens, Theodor Christensen, Román Karmen, Chris Marker, Pedro Chaskel, Ibere Cavalcanti, Mario Gallo, Agnes Varda y Harry Reade.

No podemos olvidar que también el ICAIC, sus cineastas y técnicos, formados desde los primeros años, se desempeñaron como la retaguardia cinematográfica de todo un continente. Filmes de Glauber Rocha, Miguel Littin, Fernando Birri, Federico García, Jorge Alí Triana, Paul Leduc, Patricio Guzmán, Pablo Dotta y otros, muchos otros, encontraron la logística, los recursos humanos o la asesoría necesaria para su realización en nuestro país. Cinematografías emergentes como la salvadoreña y la nicaragüense, durante los años setenta y ochenta, se sostuvieron gracias a esa vocación de forjarse en cómplice con que el ICAIC aseguró la continuidad dibujada en Viña del Mar, 1967. Esta misma complicidad es la que favorece que el Archivo Fílmico, verdadero patrimonio de la América Latina toda, ahora en proceso de rescate, atesore, en merecida custodia, copias únicas de las principales obras del cine latinoamericano y caribeño.

Una rápida ojeada a muchas de las coproducciones organizadas con América Latina o Europa, y las que se fueron estructurando con proyectos cubanos durante los primeros treinta años del ICAIC, demuestra que responden, precisamente, a las exigencias del momento histórico que caracterizaba el contexto sociopolítico local en la región. La batalla de Chile (1975, Patricio Guzmán); Mina, viento de libertad, (1976, Antonio Eceiza); El Rey del Joropo, (1977, Carlos Rebolledo); El Recurso del Método o La viuda de Montiel, de Miguel Littin, realizadas durante 1978 y 1980, respectivamente, por citar algunas cuyos procesos de realización requirieron la movilización de gran cantidad de recursos de producción.

Tampoco debemos olvidar que en los años noventa, cuando la crisis económica amenazó con paralizar actividades que no fueran imprescindibles para la supervivencia, la industria se mantuvo a flote y se garantizó la continuidad del cine cubano.

Fueron igualmente años en los que la gestión profesional de los creadores, de este lado, con casas productoras extranjeras, del otro, resultó decisiva en la selección de coproductores y de filmes realizados con financiamiento externo, sin que en obras o autores mediase, aún cuando en franca desventaja nos encontrábamos, imposiciones o condicionamientos estéticos o de otra índole. Fueron soluciones que denotan ese principio de apego a la realidad nacional enunciado en los días de fundación de la industria cinematográfica, y que, en la actualidad, define de importante manera las más recientes coproducciones.

Esa sintonía entre las coproducciones y la realidad local, o el reflejo de las peculiaridades del momento histórico en producciones que integran el capital o recursos de dos o más países, también se encuentra presente en el recorrido que por el tema de las coproducciones ahora propone esta muestra.

Junto a la Cecilia, de Humberto Solás y Suite Habana, de Fernando Pérez, hace fila un laureado, Benito Zambrano, graduado de la primera generación de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños; pero próximos a ellos, en otras secciones de esta 7ma. Muestra, encontramos nombres y filmes nuevos, producidos y dirigidos por debutantes directores, bajo esquemas de producción totalmente novedosos.

Y es que también el concepto de producción audiovisual y cinematográfica, como la propia realidad, evoluciona continuamente. Ya no se trata sólo de la revolución tecnológica que el digital ha provocado en los sectores de la industria, se trata de la revolución que, a nivel de la imaginación creadora, los nuevos cineastas cubanos han desencadenado en los últimos años, y han alcanzado diversas fórmulas y esquemas productivos para facilitar las vías y mecanismos de su expresión.

La filmografía del más reciente cine cubano es evidencia de verdaderas coproducciones “informales”, donde los creadores no se han detenido ante la ausencia de mecanismos oficiales que permitan a las instituciones crear alianzas (complicidades) para el financiamiento de proyectos de interés nacional. Tampoco su paso ha cedido ante los obstáculos burocráticos que engrosan los presupuestos, indefiniendo el cuánto cuesta producir realmente una película en nuestro país.

Muchos de los jóvenes cineastas han demostrado que la organización de la producción cinematográfica y audiovisual encierra principios muy similares al del proceso de creación artística. La producción cinematográfica resulta un proceso de creación económica que complementa, con herramientas financieras, la administración de los recursos técnicos y humanos, o el diseño de presupuestos que permitan cumplir los sueños artísticos.

Una y otra experiencia, la del ICAIC a lo largo de sus casi cincuenta años de existencia y la que ahora los nuevos realizadores, en su quehacer cotidiano, van imponiendo con responsabilidad creadora, abren nuevos caminos en la salvaguarda y continuidad del cine cubano mediante la práctica de la coproducción.

Bienvenida sea entonces la coproducción hija de la complicidad y el reconocimiento que los jóvenes hacen a ella en esta 7ma. Muestra.

 

El Meiquin of de Cómo hacer una película

(Del Catálogo: Muestra Making Off)

Por Iohamil Navarro
Productor

No se trata de un trabalenguas. Sólo intento españolizar el término anglosajón making off, que para el universo audiovisual dejó de ser un ejercicio superficial cuando su producción se convirtió en algo tan comercial como el propio filme.

De mis recuerdos de niño espectador, siempre tengo en primer plano el making de El Resplandor y el recorrido "sin ruedas" de su cámara, en busca de un dramático Jack Nicholson. Así podría mencionar muchas más escenas, pero mi objetivo es el cine cubano y sólo recuerdo unas pocas imágenes, aisladas, en algún programa rutinario de la televisión durante el rodaje de Fresa y Chocolate, cuando Pichi y Vladimir "se enfrentaban" a un decidido Titón en el medio de Coppelia.

Cuando se produce un filme, es casi obligatorio incluir su, o sus, making off. Mundialmente las ventas de DVDs superan a las taquillas de los cines. La razón, varias: el desarrollo tecnológico que permite acceder a un espectáculo de calidad en la propia casa. Luego, porque en el mundo actual, el tiempo es un lujo casi inexistente. Además, porque se sabe que el soporte DVD incluye diferentes materiales sobre la película que deseamos ver y porque con sólo conectarse de forma inalámbrica con cualquier centro de DVDs, se puede alquilar o comprar un filme.

Aún sin algunas de las anteriores facilidades, para los cubanos pesa el making como memoria. ¿Cuántas veces hemos visto a Sergio Corrieri en el rodaje de Memorias del Subdesarrollo, o a Omara Portuondo cantando junto a Isabel Moreno, durante la grabación musical de La Bella del Alhambra, o más recientemente a Fernando Pérez, Pavel Giroud, o Jorge Luis Sánchez, en las tribulaciones de sus rodajes? Viendo esos makings tengo la sensación de que son aportes para no olvidar nuestros esfuerzos por sacar adelante al cine cubano.

Para los del sur, el making off debe ser la punta de un arma de expansión a través del casi gratis, e ilimitado mundo digital. Youtube, Myspace son canales inexplorados por nuestra distribución, sea por falta de conocimiento, voluntad o incapacidad.

El cine evoluciona como cualquier esfera de la sociedad contemporánea. Los cineastas cubanos debemos ser capaces de asimilar con inteligencia esa evolución y no resignarnos a la imposición de los grandes estudios. En unos pocos años Yahoo, Apple o Google se asociarán a esos grandes estudios, que culpamos con justeza de tanto predominio, para distribuir cine digitalmente. Esos manejos debemos conocerlos, y entrenarnos, para que la sorpresa no sea el factor dominante.

No tengo dudas de que el cine se distribuirá digitalmente y su menú interactivo nos hará más competitivos cuando podamos descargar y distribuir, desde el éter, cualquier filme sin un costoso intermediate. Ese espacio sólo lo alcanzaremos a través de un producto completo, donde el making off es una pieza importante para lograrlo.

Insistamos en hacer bien nuestras películas, porque a final de cuentas el cine sigue siendo universal, pero sin obviar las herramientas que surgen y que contribuyen a un superior lanzamiento de lo que hacemos con tanto esfuerzo y amor; nuestro Cine Cubano.

 

Krzysztof Zanussi: Un gran Director

(Del Catálogo: Muestra Invitados Especiales)

Por Antonio Mazón Robau
Crítico de Cine

Krzysztof Zanussi, uno de los grandes nombres de la historia del cine polaco y universal, nació el 17 de junio de 1939 en Varsovia. Hombre brillante en muchos campos del saber, las ciencias, las lenguas, las artes y, particularmente, la cinematografía. Comenzó estudios superiores de Física en la Universidad de Varsovia. A comienzos de la década del sesenta, inicia sus estudios de cine en la Escuela de Lódz, y seis años más tarde, en 1966, su tesis de carrera ya revela algunos de los rasgos y la maestría que siempre le acompañarán. En sus inicios profesionales, realizó obras para la televisión y, en 1969, debuta como director de largometrajes con La estructura de cristal, bien recibida por la crítica. A partir de este momento, el director realizará un conjunto de importantes filmes en una notable carrera que se prolonga hasta nuestros días con títulos como Un cuadro de familia (1971), Iluminación (1973), Asesinato en Catamount (1974, en Estados Unidos), Balance matrimonial (1975), Mimetismo o Camouflage (1976), Espiral (1978), Constans (1980), Kontrakt (1980) y De un país lejano (1981, sobre el papa Juan Pablo II).

En los últimos años, el director rodó, entre otros títulos: La vida es una enfermedad mortal de transmisión sexual (2000), Suplemento (2002) y Persona Non Grata (2005), uno de sus últimos trabajos, que presidió la Muestra de cine polaco contemporáneo realizada por la Cinemateca de Cuba en noviembre del pasado año 2007.

Ganador de múltiples premios en los más exigentes festivales, dentro y fuera de su país. Zanussi es un autor consagrado, un cineasta de acusada personalidad que promueve un cine de ideas, de profundos contenidos éticos y filosóficos en el que, especialmente en los últimos años, guarda un lugar importante los aspectos relacionados con la fe cristiana y su incidencia o no en el hombre moderno.

Zanussi visitó la Isla en 1973, con motivo de una Semana de Cine Polaco en la Cinemateca de Cuba y ahora vuelve a nuestro país para sostener una serie de encuentros con profesores y alumnos de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

 

Maysles: El flujo espontáneo de la experiencia

(Del Catálogo: Muestra Invitados Especiales)

Por Daymar Valdés
Especialista de la Cinemateca de Cuba

El termino “Cine Directo”: escuela de cine documental, se le conoce al movimiento americano que distinguió las obras de los documentalistas Albert Maysles y su hermano David, (1932-1987). El prestigio de estos hermanos deviene por la manera de captar el drama de la vida en películas documentales. Ellos hicieron los primeros largometrajes en Estados Unidos sobre la vida real, que se desarrollaba sin guiones o narraciones. Este movimiento, iniciado en la década del 60, tenía como objetivo conquistar lo crudo, el flujo espontáneo de la experiencia, sin inmiscuirse en las situaciones.

Entre sus objetivos, estaba hacer un cine de acontecimientos, que evitara las entrevistas, las narraciones. Experimental, en el que la experiencia fuera directa e incontrolada. Los primeros pasos fueron las películas Cumplan Marlon Brando (1965) y Con amor de Truman (1966).

La productora Maysles Films Inc ha sido un lugar en el que los jóvenes cineastas reciben su iniciación. Ha producido muchos documentales sobre el arte y los artistas, incluyendo una larga colaboración con célebres creadores. Albert ha incursionado en el mundo de la música, filmó un día de la banda de rock'n'roll más grande del mundo, los Rolling Stones; de ahí, el valioso documental The rolling stone Gimme Shelte, que se proyectará en la apertura de la 7ma Muestra. En otros espacios, se exhibirán los filmes: The beales of grey gardens, Salesman y Vladimir Horowitz el último romántico, obra dedicada al famoso pianista judío.

Un gran cineasta, poco conocido en Cuba, Albert Maysles aún realiza filmes que conquistan al público con su franqueza y autenticidad. Ha recibido el Premio de Carrera (1994) de la Asociación Internacional del Documental, el Premio del Presidente (1998) de la Sociedad Americana de Cinematógrafos y el Premio Visión (1998) de los Boston Film/Video Foundation.

 

Matías Bize en la Muestra

(Del Catálogo: Muestra Invitados Especiales)

Por Danae C. Diéguez
Crítica y Profesora del ISA

Convertido en uno de los jóvenes directores más interesantes de Chile, con premios que lo avalan como una voz fundamental en el quehacer latinoamericano actual, el cineasta Matías Bize llega a la 7ma Muestra de Nuevos Realizadores para intercambiar ideas sobre su proceso de creación.

Nacido en Santiago de Chile en 1979, y después de estudiar en la Escuela de Cine de su país, con apenas veintitrés años dirigió su ópera prima, el largometraje: Sábado, una película en tiempo real. Sin embargo es En la cama, su filme más conocido por el público cubano. Película novedosa y experimental, rodada con dos cámaras y actores en un reducido set y que obtuviera varios premios, los cuales ubicaron a su director en un lugar distinguido en la cinematografía chilena.

En sus filmes, Bize indaga de manera pertinaz y certera en las relaciones de parejas, asunto recurrente que habla, desde cierto minimalismo, sobre su generación, sus dudas, frustraciones e infidelidades; y revela, desde sus historias, las complejidades de la condición humana, pues sabe mostrarnos sus más profundos y atormentados conflictos.

Matías Bize se conecta con los nuevos realizadores cubanos, desde la perspectiva de un cine de largo alcance contemporáneo, que es algo más que embridar las nuevas tecnologías en función de expresar grandes dramas del ser humano desde un cine de bajo presupuesto.


De otras y diversas latitudes

(Del Catálogo: Muestra Muestra Internacional)

Por Danae C. Diéguez
Crítica y Profesora del ISA

Un recorrido por la Muestra Internacional permite advertir que diversidad es la palabra que pudiera definir este panorama. Una mirada siempre más allá de nosotros mismos, necesaria, útil, que habla de la multiplicidad de temas y estéticas que son, en definitiva, el signo desde donde leer este corpus fílmico que nos presenta la nueva edición de la Muestra.

La posibilidad de dialogar con la filmografía hecha por jóvenes de otras latitudes nos hace entender, por un lado, la necesidad de trascender muchas veces un aldeanismo que contagia avant la lettre; y por otro, medirnos e identificar cómo el acceso a los recursos no siempre es el cuño que avale la calidad de una obra. En definitiva, el diálogo más allá de nuestras narices nos enriquece, aviva y ubica en el lugar siempre necesario del interlocutor.

Tendremos en esta oportunidad festivales de España, que junto a los ya conocidos festivales franceses como Clermont Ferrand, Courts du monde, Signes de Nuit, representan un panorama que articula la animación, el documental y la ficción desde propuestas más tradicionales hasta muy experimentales. Es importante agregar cómo desde estos festivales se puede acceder a cinematografías de países generalmente invisibilizados en las carteleras de cine o sencillamente temáticas que referencian lugares, situaciones poco visitadas por lo periférico no solamente geográfico, sino y sobre todo, por las situaciones humanas que revelan.

Es un lujo, sin dudas, contar con los animados experimentales de la Escuela Belga en el 40 Jaar Animatiefilm Kask Gent; además de la propuesta de documentales suecos, entre los que se encuentra Prostitución bajo el velo, de Nahid Persson, obra que hurga en la situación de las mujeres en Irán y cómo la prostitución es un medio de vida para muchas de ellas, obra amarga que descubre una realidad cruda y desesperanzadora con la que co-habitamos aún en nuestro siglo.

Guatemala, Brasil, Argentina, México y Venezuela; y el Festival ICARO, son las propuestas de Latinoamérica, que nos ofrecen además, largometrajes de documental como de ficción, muchos de los cuales son testimonios denunciadores que hablan de diversas realidades en el continente. Así, películas que van desde Las Cruces poblado próximo de Rafael Rosal, Guatemala; pasando por Partes usadas de Aarón Fernández, de México; que obtuviera premio en el Festival Internacional de La Habana, hasta Puente Llaguno claves de una masacre de Ángel Palacio, Venezuela, testimonio que demuestra la manipulación mediática de la que fue objeto la masacre que trajo consigo el golpe de Estado en ese país el 22 de abril de 2002. Chile estará representado por la cinematografía de Matías Bize, director conocido en Cuba fundamentalmente por su película En la cama, la cual también será exhibida.

Punto y aparte merece la presentación del panorama de Canadá y Estados Unidos, pues aunque de Canadá nos llegan propuestas muy variadas e interesantes como el largometraje Manufactured landscapes de Jennifer Baichwall , además del reconocido Festival Prends ça Court; quizás uno de los momentos más atractivos de esta Muestra internacional sea la presentación de cuato antológicos documentales pertenecientes a la filmografía de los reconocidos directores Albert y David Maysles. A saber estaremos viendo The beales of gray gardens, 2006; sus clásicos The Rolling Stone Gimme Shelter, 1969, Salesman, 1968 y Vladimir Horowitz the last romantic, 1985. Estos directores se han caracterizado por ser una especie de cronistas que han registrado los cambios culturales de los Estados Unidos y son reconocidos como pioneros del cine directo; su obra es poco conocida entre los espectadores cubanos, por ello, es un privilegio que nos regala esta vez la Muestra de jóvenes realizadores.

Muchos ya habrán hecho la reflexión necesaria sobre la trascendencia de la cinematografía hecha por los más jóvenes y la inclusión de obras de realizadores experimentados. Al principio ya lo había referido, la diversidad de la muestra va in crescendo, lo cual no suele ser efectivo siempre, pero sin dudas en esta edición es una apuesta a esa mirada cultural, transgresora que es en definitiva una aventura del conocimiento y de la imaginación.

 

La Red de difusión - cine indígena y las cámaras de la diversidad

(Del Catálogo: Muestra Muestra Internacional)

Por: Isabel Viera
Oficial de Programa Comunicación e Información
Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO en La Habana.
Frédéric Vacheron
Especialista de Programa Cultura
Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO en La Habana.

La Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, con el propósito de salvaguardar las culturas indígenas, su acceso a los medios de expresión y difusión, así como de promover el pluralismo en dichos medios; pone a la disposición de los realizadores indígenas latinoamericanos y caribeños la Red de Difusión – Cine Indígena: Las Cámaras de la Diversidad. Este espacio facilitará la difusión y promoción de las obras audiovisuales de temática indígena y es parte integrante del proyecto Las Cámaras de la Diversidad.

Quizás estamos acostumbrados a ver un cine, que puede ser excelente, pero que es una visión, a veces, occidentalista del mundo. Por eso, es importante divulgar la visión de los demás, del resto del mundo no occidental y de esto trata Las Cámaras de la Diversidad. La idea que propone la UNESCO es mostrar la diversidad cultural, que no es solamente la diversidad de las culturas nacionales, sino que puede ser la diversidad dentro de cada país, cada comunidad, cada grupo; en este caso, los indígenas, pero lo podemos ampliar a lo afroamericano, a los emigrantes, etc. Las obras que agrupa el proyecto constituyen parte de todo un trabajo de comunidades (algunas, muy marginadas), y en las que, a veces, se puede escuchar lenguas casi desconocidas para nosotros.
La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL) es la contraparte principal de la Oficina de la UNESCO en La Habana para el proyecto Las Cámaras de la Diversidad. La FNCL es una entidad cultural privada sin ánimo de lucro cuyos propósitos son: por un lado, contribuir al desarrollo e integración del cine de América Latina y lograr un universo audiovisual común; y por otro lado, afianzar la identidad cultural de América Latina y el Caribe. Fundada por el Comité de Cineastas de América Latina en 1985, la integran cineastas de 18 países y está presidida por el escritor colombiano Gabriel García Márquez. La FNCL coordina varias iniciativas, entre las que se destaca, como uno de sus proyectos más exitosos la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños EICTV.

El proyecto Las Cámaras de la Diversidad se conformó inicialmente de tres componentes fundamentales: Capacitación, Producción y Difusión. Posteriormente se han añadido componentes de Sensibilización, de Preservación y de Investigación. Durante la fase de Capacitación se organizaron talleres de formación para indígenas para los cuales la UNESCO contó con la colaboración de varias instituciones regionales, entre otras, la EICTV, el Centro de Formación y Realización Cinematográfica (CEFREC) y la Coordinadora Audiovisual Indígena Originaria de Bolivia (CAIB). Como resultado, se produjeron 5 materiales audiovisuales de Bolivia que se incluyeron en el paquete ICT4ID 2006 y que forman parte del componente de Producción del proyecto. Estos materiales se usaron como punto de partida para el desarrollo de la fase de Difusión, sumándosele más tarde otras obras con temática indígena. El componente de Sensibilización lo estamos desarrollando en colaboración con la FNCL. Igualmente colaboramos conjuntamente en el desarrollo de las fases de Preservación para contribuir a la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial protegido por la Convención de 2003 y documentado por los audiovisuales de esas comunidades; y el componente de Investigación que aporta datos y análisis especializados sobre el audiovisual Indígena en Latinoamérica.

En este sentido, recientemente ha iniciado su andadura el sitio Web Las Cámaras de la Diversidad, localizado dentro de la página oficial de la Fundación www.cinelatinoamericano.org/. Esta página da respuesta a las necesidades de ofrecer un espacio de encuentro y de búsqueda a los realizadores indígenas y cualquier persona o asociación interesada en la temática. La página, además, es un espacio de documentación donde se recogen noticias de festivales, de nuevas realizaciones, premios y, en definitiva, de cualquier noticia referente a este tema.

Enmarcada en la fase de Difusión, y como parte de las medidas para promover las expresiones culturales indicadas por la Convención ratificada este año (ver Art.7 par.1 inciso a ), se convoca a los realizadores con temática indígena a integrar la Red de Difusión – Cine Indígena: Las Cámaras de la Diversidad. Para hacer parte de dicha Red de Difusión pueden enviar sus obras los realizadores, miembros de una comunidad indígena, o por ella reconocidos, que sin tener acceso a las grandes producciones desean expresar la diversidad de sus talentos y culturas. La UNESCO está haciendo hincapié en que no se puede hablar de una cultura sin el acuerdo de la comunidad portadora de esa cultura y sin que ella participe en su realización (Convención de 2003 sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial – Preámbulo y Art.15 ).

Los materiales enviados serán propuestos a un jurado de especialistas quien los seleccionará en función de la creatividad, del valor estético y de la calidad de realización técnica, además de la riqueza de contenido, para la inclusión en la Red de Difusión – Cine Indígena: Las Cámaras de la Diversidad. Las películas pueden pertenecer a cualquier género y tratar de preferencia temáticas de su entorno cultural o que muestren su visión de otra cultura.

Dichas películas pueden pertenecer a cualquier categoría (ficción, documental, dibujos animados, etc.). La UNESCO se esforzará de difundir las obras seleccionadas en los principales eventos o festivales de la región o latinoamericanos en el mundo.

Para cualquier información contactarnos a través de:
E.mail: cine-indigena@unesco.org.cu
Tel: (53-7) 833 34 38 - 832 17 87 - 832 28 40 - 832 77 41

 

Cuatro puntos cardinales

(Del Catálogo: Exposiciones)

Por Sara Vega Miche
Especialista de la Cinemateca de Cuba

La Muestra de Nuevos Realizadores resulta siempre un espacio para la convergencia entre el cine y la gráfica. En esta 7ma. edición se inaugurarán tres exposiciones de carteles y, como es usual, una de fotografía, dedicada en esta ocasión a Santiago Álvarez.

En el Centro Cultural Cinematográfico se expondrán cincuenta carteles realizados en el ICAIC, durante los años sesenta, para promocionar la exhibición de filmes cubanos y extranjeros.

Esta gráfica significó una ruptura con todo lo realizado con anterioridad a 1959 y es la expresión de una libertad absoluta en la creación, de la apertura a la experimentación, a las influencias foráneas y a todo lo que los diseñadores consideraron pudiera aportar en la búsqueda de una expresión válida en la promoción de los filmes. Estos carteles poseen el sello distintivo del color y de haber sido impresos en la artesanal técnica serigráfica. En la época en que fueron realizados, cambiaron la visualidad de la ciudad y concitaron al público a decodificar otro tipo de mensajes, mucho más complejos, que lo convirtieron en un receptor avisado y dotado de un más amplio y mejor sentido de lo estético.

Esta exposición permitirá acercarnos al afán de un período en que la gráfica consiguió una imagen visual de alto impacto y efectividad comunicativa, tan así que los carteles del ICAIC —como fueron conocidos nacional e internacionalmente— creados para la promoción pública de un filme, muy pronto fueron enmarcados y colocados en casas y oficinas, muros urbanos, reformulándose en tanto obras artísticas capaces de ocupar espacios que, hasta ese momento, eran concebidos solo para colocar lienzos, dibujos, fotografías, anuncios. Las obras firmadas por Muñoz Bachs, Morante, Reboiro, Ñiko, Azcuy, entre otros, expresan la validez de esta gráfica que revolucionó las artes visuales cubanas, y consiguió y mantuvo, durante décadas, la atención de todos dentro y fuera del país.

También, como es usual en la Muestra, se exhibirán carteles en pequeño formato realizados por estudiantes del Instituto Superior de Diseño (ISDI) para los filmes en concurso. Es una ocasión casi única de observar la gráfica realizada por jóvenes para filmes alternativos, una posibilidad de acercarse a propuestas contemporáneas de diseño y constatar, además, el ejercicio de obtener eficacia comunicativa en un mensaje visual de pequeño formato.

Otra de las exposiciones, quizá la más inusual, es Ghost Posters: propuesta que entraña quizás una contradicción en sí misma, pues son carteles diseñados a partir de guiones de películas nunca filmadas. Pintores y diseñadores asumen el reto de promocionar lo que aún no existe: se internan en una especie de juego imaginativo al concebir una obra a partir de un texto —el guión de un filme— y no de la imagen: la película.

Tal vez, por eso mismo, pueden resultar de interés para el espectador al despertar interrogantes sobre filmes que no han visto… y probablemente nunca lleguen a ver. En la Sala Chaplin, podrá ser vista, por último, la exposición fotográfica: Santiago Álvarez, Lo extraordinario de la realidad, dedicada a este director, a quien se le rinde homenaje en esta séptima Muestra. Fotos personales, y otras realizadas durante el rodaje de sus documentales a lo largo de su vida, nos permitirán acercarnos a la persona de Santiago, ese hombre que estuvo durante gran parte de su vida tras una cámara y a quien debemos, sin dudas, la documentación visual de momentos trascendentales de nuestro país y el mundo.


 
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