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7ma.
Muestra de Nuevos Realizadores
26 de febrero al 2 de marzo de 2008
Dedicada a Santiago Álvarez
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MEMORIA |
| El
camino de Santiago |
(Del
Catálogo: Muestra Homenaje a Santiago
Álvarez)
Por
Daniel Díaz Torres
Director de Cine
Soy
de los compañeros que tuvo la suerte
y el privilegio generacional de aprender cine,
aprender vida y Revolución con y junto
a Santiago Álvarez...
Sus
lecciones de audacia, de permanente inconformismo,
de incitador de herejías lo hacen un
ejemplo de Artista Revolucionario, así,
con mayúsculas, que no es aquel que en
su obra repite ideas y consignas patrias, sino
el que anima una perenne insurgencia del pensamiento
y la capacidad creadora; una incansable voluntad
de cambio, de duda y renovación, que
no es otra la verdadera esencia de lo revolucionario..
Ese es el Santiago eternamente vivo y joven,
el maravilloso provocador, enemigo de fórmulas
y rutinas, que como nadie supo transformar en
ARTE VERDADERO la propaganda de LA REVOLUCIÓN
y su contagiosa vehemencia antimperialista;
el Santiago que estimuló con audacia
y valentía lo mejor en cada uno de nosotros,
jóvenes entonces, a quienes el maestro
entregó ejemplos de subversiva juventud,
con generosidad poco acostumbrada. Y era una
generosidad combativa, de una valentía
ética que el paso de los años
me hace valorar cada vez con mas hondura. Su
apoyo responsable e incondicional a aquellos
momentos memorables de los llamados “noticieros
críticos”, una concepción
que el propio Santiago como coautor nos enseñara
que era imprescindible para la propia salud
del quehacer revolucionario, lo enfrentó
a más de una incomprensión e injusta
apreciación. Pero él siempre siguió
defendiendo el derecho inalienable a la expresión
sincera, crítica y responsable del artista.
Y lo hacía porque sin cálculos
ni oportunas cautelas creyó siempre en
las esencias de la Revolución como fuente
de libertad y verdad.
Gráfica
audaz; animaciones, música rock y clásica,
de los Rolling Stones a Karl Off; montajes trepidantes,
asociaciones visuales inusitadas, “revival”
emotivo de aquel cine transformador de Dziga
Vertov, Eisenstein, Medvedkin… Su cine
, eclosión creativa ejemplar aún
en sus tanteos y errores, anticipando nuevos
lenguajes, demoliendo alegremente las fronteras
y esquemas del llamado “cine político”,
inconformista perpetuo y, a su vez, declarado
panfletario irreverente, es en su conjunto un
monumento audiovisual a una Revolución
que Santiago siempre concibió como algo
vital, dinámico, libre de dogmas, formalismos
y rutinas anquilosadas. Un proceso vivo, donde
sin complacencias ni retóricas cansinas
siempre se estaría dispuesto a cambiar
lo que debiera ser cambiado.
Para
suerte de los cubanos y de un proceso del cual
siempre quisiéramos sentirnos orgullosos
por su ejemplo renovador de esperanza latinoamericana,
Santiago fue con su cine y su postura ética
el antagonista de esa tautología del
discurso político, que en su propia y
redundante saturación mediática
sobre la realidad acaba convirtiéndose
en una suerte de ordinario y fútil “ruido
ambiente”. Porque nada hay más
decepcionante y lamentable que por impericia,
ligereza o simplezas conformistas la expresión
de la verdad y la razón aburra. Sin ser
un teórico, sin pretender serlo, con
la pasión contaminante de su instinto
creador, en cada uno de sus buenos y excelentes
documentales, Santiago dinamitaba estas peligrosas
y facilistas tendencias, atreviéndose
a probarlo todo, a demostrar que la fuerza redentora
del verdadero Arte es el mejor antídoto
contra las amenazas de la indiferencia y la
mediocridad, tan en boga por nuestros lares
y en nuestros días.
No
merece este Santiago -quien tiene aún
tanto que enseñarnos y decirnos, quien
tan imprescindible nos es en este momento- palabras
que resuenen a homenajes, a retórica,
a rituales de los cuales fue siempre acérrimo
oponente...porque siempre concibió la
vida y su obra como algo ajeno a estas ceremonias,
inevitablemente formales y codificadas....
Es
al Santiago vital, protestón, jodedor,
maravillosamente contradictorio, ser humano
y artista inmenso, al que quisiera entregar
por siempre el agradecimiento de toda mi generación.
Muchas gracias, Santiago.
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| Un
flujo de corrientes en paralelo |
(Del Catálogo:
Muestra La inspiración neorrealista en
el documental)
Por Esteban
Insausti
Director de Cine
El conjunto
de escuelas y movimientos que han ido formalizándose
en la Historia del Cine ha permitido diseñar
un flujo de corrientes en paralelo, en cierto sentido,
al que se ha verificado en la pintura e incluso en
la literatura. No obstante, cabe distinguir entre
las tendencias circunstanciales y aquellas que han
perdurado en el tiempo. Sin duda, ha sido una sucesión
de vanguardias lo que ha permitido ese empuje renovador,
Un legado que, paulatinamente, ha sido objeto de enmiendas
y desvíos. Si hay un término que resume
toda una filosofía a la hora de plantear el
oficio cinematográfico, ése es el neorrealismo,
puesto en práctica en Italia a lo largo de
la década de los cuarenta del siglo XX. A la
teoría más específica del movimiento,
precede una tradición que arranca del cine
mudo. “Sin duda, el verismo de esas producciones
de los años diez resulta equiparable a las
producciones canónicas de esta tendencia particular.
En todo caso, la etiqueta neorrealista no
supone una vanguardia en sí, sino un retorno
a valores ya existentes en la cinematografía
anterior, tanto en Italia como en la URSS
y el Reino Unido”.
Las cualidades
que vinieron a definir el conjunto tampoco eran novedosas,
pero reaparecieron en un entorno sumamente propicio.
Entre esos ingredientes cabe señalar el empleo
de actores no profesionales, el naturalismo a la hora
de plasmar la trama, el uso de localizaciones reales
y el rechazo de lo pintoresco y estereotipado en los
personajes, de forma que fuera posible conmover y,
a un tiempo, estimular la reflexión sociopolítica.
Pero lo básico fuera tal vez esa presencia
de los escenarios exteriores, que de algún
modo resumía una inquietud próxima al
lenguaje de los documentales. En un plano de mayor
pragmatismo, ese recurso era idóneo en un momento
en el que la guerra y sus secuelas impedían
otro tipo de alardes escenográficos. Como título
inicial del ciclo, los estudiosos mencionan Ossesione
(1942), de Luchino Visconti.
La naciente
cinematografía cubana no escapó a la
influencia de estos presupuestos, este acercamiento
fue coherente con el entorno social que comenzaba
a crearse después del triunfo revolucionario.
La nación se debatía en profundas trasformaciones,
en cuyo centro confluían como prioridad, el
hombre y su existencia. Oponiendo la autenticidad
de las calles y las áreas rurales a la grandilocuencia
de las producciones fascistas, los directores del
neorrealismo acometieron la plasmación de lo
cotidiano, con sus anhelos y sus miserias…El
limpiabotas (1946), Ladrón de bicicletas
(1948), Milagro en Milán (1951) y
Umberto D (1952) de Vittorio de Sica, son
algunos de los títulos mas significativos de
dicho movimiento.
El acercamiento
a dicha tradición estética no se hizo
esperar, nombres como los de Cesare Zavattini, cuya
relación estrecha con algunos de los cineastas
emergentes y más influyentes de aquel período
fundacional, marcaron un antes y un después
en las retóricas discursivas de los mismos,
y en cuya formación cinematográfica
también era fácilmente palpable la impronta
de aquella tierra gestora del Neorrealismo, en nombres
y obras de cineastas como Julio García Espinosa,
Tomás Gutiérrez Alea o José Massip
(El Mégano, Esta Tierra Nuestra,
Tierra olvidada …). Esta es una muestra
suficientemente abarcadora, que a manera de resorte
inspirador, nos revela como la cinematografía
cubana supo reinterpretar como estrategia estética,
tópica e ideológica un movimiento nacido
de inquietudes sociales y búsquedas formales
similares.
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| La
década prodigiosa |
(Del Catálogo:
Muestra Polémicos
Sesenta)
Por Fernando
Pérez
Director de Cine
Entré
a trabajar en el ICAIC con diecisiete años
y en plena Crisis de Octubre. Mi cargo era Asistente
de Producción C —que no era otra cosa
que el mensajero de la coproducción checo-cubana
Para quién baila La Habana. No pude
asistir a un solo rodaje (siempre estaba llevando
mensajes o resolviendo permisos), pero trabajaba lleno
de ilusiones: mi sueño, mi aspiración
de devenir cineasta comenzaba a realizarse ahí.
No sé si para
los jóvenes cineastas o aspirantes a cineastas
de hoy, entrar en el ICAIC significa lo mismo que
para mí significó: ni el ICAIC ni el
país ni el mundo son los mismos. Mirar hacia
los ¿polémicos? ¿prodigiosos?
¿dinámicos? años sesenta puede
estar tamizado, en mi caso, por el prisma de la nostalgia,
pero trataré de no serlo esta vez.
Si algo me llama la
atención al recordar los títulos que
componen la Muestra Polémicos 60 es que son
cortos, documentales y noticieros verdaderamente polémicos,
es decir: audaces, irreverentes, diversos. Sobre todo,
eso: diversos. Algunas obras no convencerán
hoy como no convencieron en su estreno; otras, nos
parecerán mejores que ayer; las que se han
convertido en clásicos, seguirán asombrándonos
en su renovada y permanente comunicación. Pero
como prometí no dejarme embargar por la nostalgia,
decidí preguntarme: ¿qué diferencia
a los cineastas de hoy de los del sesenta? ¿Qué
tendríamos que echar de menos? ¿Qué
se ha perdido? ¿Qué se ha ganado?
No voy a hablar de
la realidad ni del contexto ni de la mentalidad ni
de las experiencias ni de la técnica ni de
las circunstancias porque todos esos condicionamientos
marcan, inevitable y necesariamente, una diferencia
de época. Si analizamos todas las obras exhibidas
en esta Muestra desde cada uno de esos puntos de vista,
las diferencias estarán claras. Por ejemplo:
no son idénticas coyunturas ni contextos los
que enmarcan la prohibición de PM
en los sesenta, de Alicia en el pueblo de maravillas
en los noventa o Fuera de liga hoy. Pero
si despojamos de sus contextos a cada una de estas
obras, la prohibición es la misma.
Comparto la reflexión
de Unamuno cuando afirmaba que él era él
y su circunstancia y de hecho, PM, Alicia...
y Fuera de liga han sido juzgadas (y hasta
no juzgadas) por su maldita circunstancia histórica.
Pero (para no ser nostálgico con los sesenta)
invito a descontextualizar todas las obras que veremos
de esa época para procurar quedarnos con lo
esencial.
Ya he intentado hacerlo.
Y al hacerlo, se han esfumado las diferencias y he
visto iluminarse las similitudes, las semejanzas,
lo que nos une en la evolución incesante del
tiempo que va borrando lo circunstancial y deja lo
permanente, lo indisoluble, la condición constante
de la creación artística.
¿Qué
es lo que nos puede identificar, entonces, con los
polémicos 60? La actitud como cineastas. Nadie
mejor que Titón para definir, desde aquella
misma realidad, los valores permanentes de esa actitud:
Un artista moderno siempre ha de confrontar el
riesgo de no ser comprendido en un primer momento.
Y un artista moderno, verdadero, no puede dejar de
asumir ese riesgo, pues lo único que no puede
abandonar es su sinceridad y esa cualidad es la que
lo obligará a expresarse de una forma y no
de otra.
Es por esa actitud
de riesgo creativo que las obras de Nicolás
Guillén Landrián, Sara Gómez,
Pastor Vega, Santiago Villafuerte, Alejandro Saderman,
Alberto Roldán, Miguel Fleitas, Agnes Varda,
Sabá Cabrera Infante, Orlando Jiménez,
Rogelio París, Bernabé Hernández,
Jorge Fraga, Tomás Gutiérrez Alea y
Santiago Álvarez polemizan hoy con nosotros
como polemizaron en los sesenta. Y esa actitud es
la que definirá también la modernidad
de los cineastas de hoy y del ICAIC de nuestros días.
Casi todo a nuestro alrededor ha cambiado, pero no
debería cambiar la actitud. Porque en la creación
cinematográfica como en toda creación
artística, la libertad es la única vía;
la sinceridad, el único modo; el ejercicio
del criterio propio, el único alimento.
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| La
coproducción: Un pretexto para nuevas miradas |
(Del Catálogo:
Muestra Coproducciones en el Cine Cubano)
Por Camilo
Vives
Productor
La práctica
demuestra que se requiere de una intencionada complicidad
para el fomento y desarrollo de una coproducción.
Autor y productor (res), muchas veces de diferentes
y distantes nacionalidades e idiomas, valores o intereses,
realidades y condiciones, deben conciliar miradas
para, juntos, encaminar sus pasos en el azaroso camino
de la creación cinematográfica. Ese
es un elemento que, de olvidarse, provoca que la coproducción
pueda ser interpretada sólo desde los principios
de la economía del intercambio, cuando no es
en realidad así. Para mayor complejidad, encontramos
que en la coproducción, como en ninguna otra
modalidad de organización del proceso de creación
artística, se potencia con igual fuerza esa
otra dosis de obligada complicidad que, aún
hoy, debe tenderse entre el arte y la industria, entre
la “puesta en escena” y la “puesta
en el mercado”.
El cine cubano no está
exento de esas complicidades y contradicciones. La
selección de proyectos a realizar en coproducción,
que la Muestra ha decidido impulsar en Haciendo Cine,
es ejemplo de miradas y esfuerzos no diferentes. Ella
recoge el espíritu que ha definido en estos
casi cincuenta años las bases de la industria
cinematográfica nacional, pues imposible resulta
hablar de nuestro cine sin que en el análisis
de filmes, períodos o directores medie el concepto
de la coproducción.
No se trata sólo
de El otro Cristóbal o Soy Cuba,
filmes de distintos itinerarios estéticos,
que por diferentes y variados, enriquecieron el diseño
de la política cultural del Instituto Cubano
del Arte e Industria Cinematográficos, haciendo
más complejo y poliédrico el clima de
creación artística de aquellos primeros
años; también de otros filmes que, como
Cuba baila, contase con la colaboración
del productor mexicano Manuel Barbachano Ponce o de
El joven rebelde, para la cual el guionista
Cesare Zavattini viajase a nuestro país, en
fecha tan temprana como diciembre de 1959.
Fotógrafos como
los italianos Otello Martelli, Arturo Zavattini o
el español Juan Mariné, el director
mexicano José Miguel García Ascot, el
guionista uruguayo Ugo Ulive o el poeta ruso Evgueni
Evtushenko, unieron sus nombres y talento a obras
de los cubanos Julio García Espinosa, Tomás
Gutiérrez Alea o Enrique Pineda Barnet, por
sólo citar algunos.
Estas complicidades,
donde la mirada del “otro” enriquecía
diálogos, contemplaba un sector de nuestra
realidad apenas apreciado por los “nuestros”
o aportaba valores formales a la fotografía,
elementos que, en buena medida, caracterizan las coproducciones,
devino vocación política y estética
del ICAIC.
Igualmente, recordemos
de aquellos años fundacionales la importante
presencia que para el desarrollo del documental o
la animación cubana tuvieron Joris Ivens, Theodor
Christensen, Román Karmen, Chris Marker, Pedro
Chaskel, Ibere Cavalcanti, Mario Gallo, Agnes Varda
y Harry Reade.
No podemos olvidar
que también el ICAIC, sus cineastas y técnicos,
formados desde los primeros años, se desempeñaron
como la retaguardia cinematográfica de todo
un continente. Filmes de Glauber Rocha, Miguel Littin,
Fernando Birri, Federico García, Jorge Alí
Triana, Paul Leduc, Patricio Guzmán, Pablo
Dotta y otros, muchos otros, encontraron la logística,
los recursos humanos o la asesoría necesaria
para su realización en nuestro país.
Cinematografías emergentes como la salvadoreña
y la nicaragüense, durante los años setenta
y ochenta, se sostuvieron gracias a esa vocación
de forjarse en cómplice con que el ICAIC aseguró
la continuidad dibujada en Viña del Mar, 1967.
Esta misma complicidad es la que favorece que el Archivo
Fílmico, verdadero patrimonio de la América
Latina toda, ahora en proceso de rescate, atesore,
en merecida custodia, copias únicas de las
principales obras del cine latinoamericano y caribeño.
Una rápida ojeada
a muchas de las coproducciones organizadas con América
Latina o Europa, y las que se fueron estructurando
con proyectos cubanos durante los primeros treinta
años del ICAIC, demuestra que responden, precisamente,
a las exigencias del momento histórico que
caracterizaba el contexto sociopolítico local
en la región. La batalla de Chile
(1975, Patricio Guzmán); Mina, viento de
libertad, (1976, Antonio Eceiza); El Rey
del Joropo, (1977, Carlos Rebolledo); El
Recurso del Método o La viuda de Montiel,
de Miguel Littin, realizadas durante 1978 y 1980,
respectivamente, por citar algunas cuyos procesos
de realización requirieron la movilización
de gran cantidad de recursos de producción.
Tampoco debemos olvidar
que en los años noventa, cuando la crisis económica
amenazó con paralizar actividades que no fueran
imprescindibles para la supervivencia, la industria
se mantuvo a flote y se garantizó la continuidad
del cine cubano.
Fueron igualmente años
en los que la gestión profesional de los creadores,
de este lado, con casas productoras extranjeras, del
otro, resultó decisiva en la selección
de coproductores y de filmes realizados con financiamiento
externo, sin que en obras o autores mediase, aún
cuando en franca desventaja nos encontrábamos,
imposiciones o condicionamientos estéticos
o de otra índole. Fueron soluciones que denotan
ese principio de apego a la realidad nacional enunciado
en los días de fundación de la industria
cinematográfica, y que, en la actualidad, define
de importante manera las más recientes coproducciones.
Esa sintonía
entre las coproducciones y la realidad local, o el
reflejo de las peculiaridades del momento histórico
en producciones que integran el capital o recursos
de dos o más países, también
se encuentra presente en el recorrido que por el tema
de las coproducciones ahora propone esta muestra.
Junto a la Cecilia,
de Humberto Solás y Suite Habana,
de Fernando Pérez, hace fila un laureado, Benito
Zambrano, graduado de la primera generación
de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio
de los Baños; pero próximos a ellos,
en otras secciones de esta 7ma. Muestra, encontramos
nombres y filmes nuevos, producidos y dirigidos por
debutantes directores, bajo esquemas de producción
totalmente novedosos.
Y es que también
el concepto de producción audiovisual y cinematográfica,
como la propia realidad, evoluciona continuamente.
Ya no se trata sólo de la revolución
tecnológica que el digital ha provocado en
los sectores de la industria, se trata de la revolución
que, a nivel de la imaginación creadora, los
nuevos cineastas cubanos han desencadenado en los
últimos años, y han alcanzado diversas
fórmulas y esquemas productivos para facilitar
las vías y mecanismos de su expresión.
La filmografía
del más reciente cine cubano es evidencia de
verdaderas coproducciones “informales”,
donde los creadores no se han detenido ante la ausencia
de mecanismos oficiales que permitan a las instituciones
crear alianzas (complicidades) para el financiamiento
de proyectos de interés nacional. Tampoco su
paso ha cedido ante los obstáculos burocráticos
que engrosan los presupuestos, indefiniendo el cuánto
cuesta producir realmente una película en nuestro
país.
Muchos de los jóvenes
cineastas han demostrado que la organización
de la producción cinematográfica y audiovisual
encierra principios muy similares al del proceso de
creación artística. La producción
cinematográfica resulta un proceso de creación
económica que complementa, con herramientas
financieras, la administración de los recursos
técnicos y humanos, o el diseño de presupuestos
que permitan cumplir los sueños artísticos.
Una y otra experiencia,
la del ICAIC a lo largo de sus casi cincuenta años
de existencia y la que ahora los nuevos realizadores,
en su quehacer cotidiano, van imponiendo con responsabilidad
creadora, abren nuevos caminos en la salvaguarda y
continuidad del cine cubano mediante la práctica
de la coproducción.
Bienvenida sea entonces
la coproducción hija de la complicidad y el
reconocimiento que los jóvenes hacen a ella
en esta 7ma. Muestra.
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| El
Meiquin of de Cómo hacer una película |
(Del Catálogo:
Muestra Making Off)
Por Iohamil
Navarro
Productor
No se
trata de un trabalenguas. Sólo intento españolizar
el término anglosajón making off,
que para el universo audiovisual dejó de ser
un ejercicio superficial cuando su producción
se convirtió en algo tan comercial como el
propio filme.
De mis recuerdos de
niño espectador, siempre tengo en primer plano
el making de El Resplandor y el
recorrido "sin ruedas" de su cámara,
en busca de un dramático Jack Nicholson. Así
podría mencionar muchas más escenas,
pero mi objetivo es el cine cubano y sólo recuerdo
unas pocas imágenes, aisladas, en algún
programa rutinario de la televisión durante
el rodaje de Fresa y Chocolate, cuando Pichi
y Vladimir "se enfrentaban" a un decidido
Titón en el medio de Coppelia.
Cuando se produce un
filme, es casi obligatorio incluir su, o sus, making
off. Mundialmente las ventas de DVDs superan
a las taquillas de los cines. La razón, varias:
el desarrollo tecnológico que permite acceder
a un espectáculo de calidad en la propia casa.
Luego, porque en el mundo actual, el tiempo es un
lujo casi inexistente. Además, porque se sabe
que el soporte DVD incluye diferentes materiales sobre
la película que deseamos ver y porque con sólo
conectarse de forma inalámbrica con cualquier
centro de DVDs, se puede alquilar o comprar un filme.
Aún sin algunas
de las anteriores facilidades, para los cubanos pesa
el making como memoria. ¿Cuántas
veces hemos visto a Sergio Corrieri en el rodaje de
Memorias del Subdesarrollo, o a Omara Portuondo
cantando junto a Isabel Moreno, durante la grabación
musical de La Bella del Alhambra, o más
recientemente a Fernando Pérez, Pavel Giroud,
o Jorge Luis Sánchez, en las tribulaciones
de sus rodajes? Viendo esos makings tengo
la sensación de que son aportes para no olvidar
nuestros esfuerzos por sacar adelante al cine cubano.
Para los del sur, el
making off debe ser la punta de un arma de
expansión a través del casi gratis,
e ilimitado mundo digital. Youtube, Myspace
son canales inexplorados por nuestra distribución,
sea por falta de conocimiento, voluntad o incapacidad.
El cine evoluciona
como cualquier esfera de la sociedad contemporánea.
Los cineastas cubanos debemos ser capaces de asimilar
con inteligencia esa evolución y no resignarnos
a la imposición de los grandes estudios. En
unos pocos años Yahoo, Apple
o Google se asociarán a esos grandes
estudios, que culpamos con justeza de tanto predominio,
para distribuir cine digitalmente. Esos manejos debemos
conocerlos, y entrenarnos, para que la sorpresa no
sea el factor dominante.
No tengo dudas de que
el cine se distribuirá digitalmente y su menú
interactivo nos hará más competitivos
cuando podamos descargar y distribuir, desde el éter,
cualquier filme sin un costoso intermediate.
Ese espacio sólo lo alcanzaremos a través
de un producto completo, donde el making off es
una pieza importante para lograrlo.
Insistamos en hacer
bien nuestras películas, porque a final de
cuentas el cine sigue siendo universal, pero sin obviar
las herramientas que surgen y que contribuyen a un
superior lanzamiento de lo que hacemos con tanto esfuerzo
y amor; nuestro Cine Cubano.
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| Krzysztof
Zanussi: Un gran Director |
(Del Catálogo:
Muestra Invitados Especiales)
Por Antonio
Mazón Robau
Crítico de Cine
Krzysztof
Zanussi, uno de los grandes nombres de la historia
del cine polaco y universal, nació el 17 de
junio de 1939 en Varsovia. Hombre brillante en muchos
campos del saber, las ciencias, las lenguas, las artes
y, particularmente, la cinematografía. Comenzó
estudios superiores de Física en la Universidad
de Varsovia. A comienzos de la década del sesenta,
inicia sus estudios de cine en la Escuela de Lódz,
y seis años más tarde, en 1966, su tesis
de carrera ya revela algunos de los rasgos y la maestría
que siempre le acompañarán. En sus inicios
profesionales, realizó obras para la televisión
y, en 1969, debuta como director de largometrajes
con La estructura de cristal, bien recibida por la
crítica. A partir de este momento, el director
realizará un conjunto de importantes filmes
en una notable carrera que se prolonga hasta nuestros
días con títulos como Un cuadro
de familia (1971), Iluminación
(1973), Asesinato en Catamount (1974, en
Estados Unidos), Balance matrimonial (1975),
Mimetismo o Camouflage (1976), Espiral
(1978), Constans (1980), Kontrakt
(1980) y De un país lejano (1981,
sobre el papa Juan Pablo II).
En los
últimos años, el director rodó,
entre otros títulos: La vida es una enfermedad
mortal de transmisión sexual (2000), Suplemento
(2002) y Persona Non Grata (2005), uno de
sus últimos trabajos, que presidió la
Muestra de cine polaco contemporáneo realizada
por la Cinemateca de Cuba en noviembre del pasado
año 2007.
Ganador
de múltiples premios en los más exigentes
festivales, dentro y fuera de su país. Zanussi
es un autor consagrado, un cineasta de acusada personalidad
que promueve un cine de ideas, de profundos contenidos
éticos y filosóficos en el que, especialmente
en los últimos años, guarda un lugar
importante los aspectos relacionados con la fe cristiana
y su incidencia o no en el hombre moderno.
Zanussi
visitó la Isla en 1973, con motivo de una Semana
de Cine Polaco en la Cinemateca de Cuba y ahora vuelve
a nuestro país para sostener una serie de encuentros
con profesores y alumnos de la Escuela Internacional
de Cine y Televisión de San Antonio de los
Baños.
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| Maysles:
El flujo espontáneo de la experiencia |
(Del Catálogo:
Muestra Invitados Especiales)
Por Daymar
Valdés
Especialista de la Cinemateca de Cuba
El termino
“Cine Directo”: escuela de cine
documental, se le conoce al movimiento americano que
distinguió las obras de los documentalistas
Albert Maysles y su hermano David, (1932-1987). El
prestigio de estos hermanos deviene por la manera
de captar el drama de la vida en películas
documentales. Ellos hicieron los primeros largometrajes
en Estados Unidos sobre la vida real, que se desarrollaba
sin guiones o narraciones. Este movimiento, iniciado
en la década del 60, tenía como objetivo
conquistar lo crudo, el flujo espontáneo de
la experiencia, sin inmiscuirse en las situaciones.
Entre
sus objetivos, estaba hacer un cine de acontecimientos,
que evitara las entrevistas, las narraciones. Experimental,
en el que la experiencia fuera directa e incontrolada.
Los primeros pasos fueron las películas Cumplan
Marlon Brando (1965) y Con amor de Truman
(1966).
La productora
Maysles Films Inc ha sido un lugar en el
que los jóvenes cineastas reciben su iniciación.
Ha producido muchos documentales sobre el arte y los
artistas, incluyendo una larga colaboración
con célebres creadores. Albert ha incursionado
en el mundo de la música, filmó un día
de la banda de rock'n'roll más grande
del mundo, los Rolling Stones; de ahí, el valioso
documental The rolling stone Gimme Shelte,
que se proyectará en la apertura de la 7ma
Muestra. En otros espacios, se exhibirán los
filmes: The beales of grey gardens, Salesman
y Vladimir Horowitz el último romántico,
obra dedicada al famoso pianista judío.
Un gran
cineasta, poco conocido en Cuba, Albert Maysles aún
realiza filmes que conquistan al público con
su franqueza y autenticidad. Ha recibido el Premio
de Carrera (1994) de la Asociación Internacional
del Documental, el Premio del Presidente (1998) de
la Sociedad Americana de Cinematógrafos y el
Premio Visión (1998) de los Boston Film/Video
Foundation.
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| Matías
Bize en la Muestra |
(Del Catálogo:
Muestra Invitados Especiales)
Por Danae
C. Diéguez
Crítica y Profesora del ISA
Convertido
en uno de los jóvenes directores más
interesantes de Chile, con premios que lo avalan como
una voz fundamental en el quehacer latinoamericano
actual, el cineasta Matías Bize llega a la
7ma Muestra de Nuevos Realizadores para intercambiar
ideas sobre su proceso de creación.
Nacido en Santiago
de Chile en 1979, y después de estudiar en
la Escuela de Cine de su país, con apenas veintitrés
años dirigió su ópera prima,
el largometraje: Sábado, una película
en tiempo real. Sin embargo es En la cama,
su filme más conocido por el público
cubano. Película novedosa y experimental, rodada
con dos cámaras y actores en un reducido set
y que obtuviera varios premios, los cuales ubicaron
a su director en un lugar distinguido en la cinematografía
chilena.
En sus filmes, Bize
indaga de manera pertinaz y certera en las relaciones
de parejas, asunto recurrente que habla, desde cierto
minimalismo, sobre su generación, sus dudas,
frustraciones e infidelidades; y revela, desde sus
historias, las complejidades de la condición
humana, pues sabe mostrarnos sus más profundos
y atormentados conflictos.
Matías Bize
se conecta con los nuevos realizadores cubanos, desde
la perspectiva de un cine de largo alcance contemporáneo,
que es algo más que embridar las nuevas tecnologías
en función de expresar grandes dramas del ser
humano desde un cine de bajo presupuesto.
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| De
otras y diversas latitudes |
(Del Catálogo:
Muestra Muestra Internacional)
Por Danae
C. Diéguez
Crítica y Profesora del ISA
Un recorrido
por la Muestra Internacional permite advertir que
diversidad es la palabra que pudiera definir este
panorama. Una mirada siempre más allá
de nosotros mismos, necesaria, útil, que habla
de la multiplicidad de temas y estéticas que
son, en definitiva, el signo desde donde leer este
corpus fílmico que nos presenta la nueva edición
de la Muestra.
La posibilidad de dialogar
con la filmografía hecha por jóvenes
de otras latitudes nos hace entender, por un lado,
la necesidad de trascender muchas veces un aldeanismo
que contagia avant la lettre; y por otro,
medirnos e identificar cómo el acceso a los
recursos no siempre es el cuño que avale la
calidad de una obra. En definitiva, el diálogo
más allá de nuestras narices nos enriquece,
aviva y ubica en el lugar siempre necesario del interlocutor.
Tendremos en esta oportunidad
festivales de España, que junto a los ya conocidos
festivales franceses como Clermont Ferrand,
Courts du monde, Signes de Nuit,
representan un panorama que articula la animación,
el documental y la ficción desde propuestas
más tradicionales hasta muy experimentales.
Es importante agregar cómo desde estos festivales
se puede acceder a cinematografías de países
generalmente invisibilizados en las carteleras de
cine o sencillamente temáticas que referencian
lugares, situaciones poco visitadas por lo periférico
no solamente geográfico, sino y sobre todo,
por las situaciones humanas que revelan.
Es un lujo, sin dudas,
contar con los animados experimentales de la Escuela
Belga en el 40 Jaar Animatiefilm Kask Gent;
además de la propuesta de documentales suecos,
entre los que se encuentra Prostitución
bajo el velo, de Nahid Persson, obra que hurga
en la situación de las mujeres en Irán
y cómo la prostitución es un medio de
vida para muchas de ellas, obra amarga que descubre
una realidad cruda y desesperanzadora con la que co-habitamos
aún en nuestro siglo.
Guatemala, Brasil,
Argentina, México y Venezuela; y el Festival
ICARO, son las propuestas de Latinoamérica,
que nos ofrecen además, largometrajes de documental
como de ficción, muchos de los cuales son testimonios
denunciadores que hablan de diversas realidades en
el continente. Así, películas que van
desde Las Cruces poblado próximo de
Rafael Rosal, Guatemala; pasando por Partes usadas
de Aarón Fernández, de México;
que obtuviera premio en el Festival Internacional
de La Habana, hasta Puente Llaguno claves de una
masacre de Ángel Palacio, Venezuela, testimonio
que demuestra la manipulación mediática
de la que fue objeto la masacre que trajo consigo
el golpe de Estado en ese país el 22 de abril
de 2002. Chile estará representado por la cinematografía
de Matías Bize, director conocido en Cuba fundamentalmente
por su película En la cama, la cual
también será exhibida.
Punto y aparte merece
la presentación del panorama de Canadá
y Estados Unidos, pues aunque de Canadá nos
llegan propuestas muy variadas e interesantes como
el largometraje Manufactured landscapes de
Jennifer Baichwall , además del reconocido
Festival Prends ça Court; quizás uno
de los momentos más atractivos de esta Muestra
internacional sea la presentación de cuato
antológicos documentales pertenecientes a la
filmografía de los reconocidos directores Albert
y David Maysles. A saber estaremos viendo The
beales of gray gardens, 2006; sus clásicos
The Rolling Stone Gimme Shelter, 1969, Salesman,
1968 y Vladimir Horowitz the last romantic,
1985. Estos directores se han caracterizado por ser
una especie de cronistas que han registrado los cambios
culturales de los Estados Unidos y son reconocidos
como pioneros del cine directo; su obra es poco conocida
entre los espectadores cubanos, por ello, es un privilegio
que nos regala esta vez la Muestra de jóvenes
realizadores.
Muchos ya habrán
hecho la reflexión necesaria sobre la trascendencia
de la cinematografía hecha por los más
jóvenes y la inclusión de obras de realizadores
experimentados. Al principio ya lo había referido,
la diversidad de la muestra va in crescendo,
lo cual no suele ser efectivo siempre, pero sin dudas
en esta edición es una apuesta a esa mirada
cultural, transgresora que es en definitiva una aventura
del conocimiento y de la imaginación.
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| La
Red de difusión - cine indígena
y las cámaras de la diversidad |
(Del Catálogo:
Muestra Muestra Internacional)
Por:
Isabel Viera
Oficial de Programa Comunicación e Información
Oficina Regional de Cultura para América Latina
y el Caribe de la UNESCO en La Habana.
Frédéric Vacheron
Especialista de Programa Cultura
Oficina Regional de Cultura para América Latina
y el Caribe de la UNESCO en La Habana.
La Oficina Regional
de Cultura para América Latina y el Caribe
de la UNESCO, con el propósito de salvaguardar
las culturas indígenas, su acceso a los medios
de expresión y difusión, así
como de promover el pluralismo en dichos medios; pone
a la disposición de los realizadores indígenas
latinoamericanos y caribeños la Red
de Difusión – Cine Indígena: Las
Cámaras de la Diversidad. Este espacio
facilitará la difusión y promoción
de las obras audiovisuales de temática indígena
y es parte integrante del proyecto Las Cámaras
de la Diversidad.
Quizás estamos
acostumbrados a ver un cine, que puede ser excelente,
pero que es una visión, a veces, occidentalista
del mundo. Por eso, es importante divulgar la visión
de los demás, del resto del mundo no occidental
y de esto trata Las Cámaras de la Diversidad.
La idea que propone la UNESCO es mostrar la diversidad
cultural, que no es solamente la diversidad de las
culturas nacionales, sino que puede ser la diversidad
dentro de cada país, cada comunidad, cada grupo;
en este caso, los indígenas, pero lo podemos
ampliar a lo afroamericano, a los emigrantes, etc.
Las obras que agrupa el proyecto constituyen parte
de todo un trabajo de comunidades (algunas, muy marginadas),
y en las que, a veces, se puede escuchar lenguas casi
desconocidas para nosotros.
La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano
(FNCL) es la contraparte principal de la Oficina de
la UNESCO en La Habana para el proyecto Las Cámaras
de la Diversidad. La FNCL es una entidad cultural
privada sin ánimo de lucro cuyos propósitos
son: por un lado, contribuir al desarrollo e integración
del cine de América Latina y lograr un universo
audiovisual común; y por otro lado, afianzar
la identidad cultural de América Latina y el
Caribe. Fundada por el Comité de Cineastas
de América Latina en 1985, la integran cineastas
de 18 países y está presidida por el
escritor colombiano Gabriel García Márquez.
La FNCL coordina varias iniciativas, entre las que
se destaca, como uno de sus proyectos más exitosos
la Escuela Internacional de Cine y Televisión
de San Antonio de los Baños EICTV.
El proyecto Las
Cámaras de la Diversidad se conformó
inicialmente de tres componentes fundamentales: Capacitación,
Producción y Difusión. Posteriormente
se han añadido componentes de Sensibilización,
de Preservación y de Investigación.
Durante la fase de Capacitación
se organizaron talleres de formación para indígenas
para los cuales la UNESCO contó con la colaboración
de varias instituciones regionales, entre otras, la
EICTV, el Centro de Formación y Realización
Cinematográfica (CEFREC) y la Coordinadora
Audiovisual Indígena Originaria de Bolivia
(CAIB). Como resultado, se produjeron 5 materiales
audiovisuales de Bolivia que se incluyeron en el paquete
ICT4ID 2006 y que forman parte del componente de Producción
del proyecto. Estos materiales se usaron como punto
de partida para el desarrollo de la fase de Difusión,
sumándosele más tarde otras obras con
temática indígena. El componente de
Sensibilización lo estamos
desarrollando en colaboración con la FNCL.
Igualmente colaboramos conjuntamente en el desarrollo
de las fases de Preservación
para contribuir a la salvaguardia del Patrimonio Cultural
Inmaterial protegido por la Convención de 2003
y documentado por los audiovisuales de esas comunidades;
y el componente de Investigación
que aporta datos y análisis especializados
sobre el audiovisual Indígena en Latinoamérica.
En este sentido, recientemente
ha iniciado su andadura el sitio Web Las Cámaras
de la Diversidad, localizado dentro de la página
oficial de la Fundación www.cinelatinoamericano.org/.
Esta página da respuesta a las necesidades
de ofrecer un espacio de encuentro y de búsqueda
a los realizadores indígenas y cualquier persona
o asociación interesada en la temática.
La página, además, es un espacio de
documentación donde se recogen noticias de
festivales, de nuevas realizaciones, premios y, en
definitiva, de cualquier noticia referente a este
tema.
Enmarcada en la fase
de Difusión, y como parte
de las medidas para promover las expresiones culturales
indicadas por la Convención ratificada este
año (ver Art.7 par.1 inciso a ), se convoca
a los realizadores con temática indígena
a integrar la Red de Difusión –
Cine Indígena: Las Cámaras de la Diversidad.
Para hacer parte de dicha Red de Difusión pueden
enviar sus obras los realizadores, miembros de una
comunidad indígena, o por ella reconocidos,
que sin tener acceso a las grandes producciones desean
expresar la diversidad de sus talentos y culturas.
La UNESCO está haciendo hincapié en
que no se puede hablar de una cultura sin el acuerdo
de la comunidad portadora de esa cultura y sin que
ella participe en su realización (Convención
de 2003 sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial –
Preámbulo y Art.15 ).
Los materiales enviados
serán propuestos a un jurado de especialistas
quien los seleccionará en función de
la creatividad, del valor estético y de la
calidad de realización técnica, además
de la riqueza de contenido, para la inclusión
en la Red de Difusión – Cine Indígena:
Las Cámaras de la Diversidad. Las películas
pueden pertenecer a cualquier género y tratar
de preferencia temáticas de su entorno cultural
o que muestren su visión de otra cultura.
Dichas películas
pueden pertenecer a cualquier categoría (ficción,
documental, dibujos animados, etc.). La UNESCO se
esforzará de difundir las obras seleccionadas
en los principales eventos o festivales de la región
o latinoamericanos en el mundo.
Para
cualquier información contactarnos a través
de:
E.mail: cine-indigena@unesco.org.cu
Tel: (53-7) 833 34 38 - 832
17 87 - 832 28 40 - 832
77 41
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| Cuatro
puntos cardinales |
(Del Catálogo:
Exposiciones)
Por
Sara Vega Miche
Especialista de la Cinemateca de Cuba
La Muestra
de Nuevos Realizadores resulta siempre un espacio
para la convergencia entre el cine y la gráfica.
En esta 7ma. edición se inaugurarán
tres exposiciones de carteles y, como es usual,
una de fotografía, dedicada en esta ocasión
a Santiago Álvarez.
En el
Centro Cultural Cinematográfico se expondrán
cincuenta carteles realizados en el ICAIC, durante
los años sesenta, para promocionar la exhibición
de filmes cubanos y extranjeros.
Esta
gráfica significó una ruptura con
todo lo realizado con anterioridad a 1959 y es la
expresión de una libertad absoluta en la
creación, de la apertura a la experimentación,
a las influencias foráneas y a todo lo que
los diseñadores consideraron pudiera aportar
en la búsqueda de una expresión válida
en la promoción de los filmes. Estos carteles
poseen el sello distintivo del color y de haber
sido impresos en la artesanal técnica serigráfica.
En la época en que fueron realizados, cambiaron
la visualidad de la ciudad y concitaron al público
a decodificar otro tipo de mensajes, mucho más
complejos, que lo convirtieron en un receptor avisado
y dotado de un más amplio y mejor sentido
de lo estético.
Esta
exposición permitirá acercarnos al
afán de un período en que la gráfica
consiguió una imagen visual de alto impacto
y efectividad comunicativa, tan así que los
carteles del ICAIC —como fueron conocidos
nacional e internacionalmente— creados para
la promoción pública de un filme,
muy pronto fueron enmarcados y colocados en casas
y oficinas, muros urbanos, reformulándose
en tanto obras artísticas
capaces de ocupar espacios que, hasta ese momento,
eran concebidos solo para colocar lienzos, dibujos,
fotografías, anuncios. Las obras firmadas
por Muñoz Bachs, Morante, Reboiro, Ñiko,
Azcuy, entre otros, expresan la validez de esta
gráfica que revolucionó las artes
visuales cubanas, y consiguió y mantuvo,
durante décadas, la atención de todos
dentro y fuera del país.
También,
como es usual en la Muestra, se exhibirán
carteles en pequeño formato realizados por
estudiantes del Instituto Superior de Diseño
(ISDI) para los filmes en concurso. Es una ocasión
casi única de observar la gráfica
realizada por jóvenes para filmes alternativos,
una posibilidad de acercarse a propuestas contemporáneas
de diseño y constatar, además, el
ejercicio de obtener eficacia comunicativa en un
mensaje visual de pequeño formato.
Otra
de las exposiciones, quizá la más
inusual, es Ghost Posters: propuesta que
entraña quizás una contradicción
en sí misma, pues son carteles diseñados
a partir de guiones de películas nunca filmadas.
Pintores y diseñadores asumen el reto de
promocionar lo que aún no existe: se internan
en una especie de juego imaginativo al concebir
una obra a partir de un texto —el guión
de un filme— y no de la imagen: la película.
Tal
vez, por eso mismo, pueden resultar de interés
para el espectador al despertar interrogantes sobre
filmes que no han visto… y probablemente nunca
lleguen a ver. En la Sala Chaplin, podrá
ser vista, por último, la exposición
fotográfica: Santiago Álvarez,
Lo extraordinario de la realidad, dedicada
a este director, a quien se le rinde homenaje en
esta séptima Muestra. Fotos personales, y
otras realizadas durante el rodaje de sus documentales
a lo largo de su vida, nos permitirán acercarnos
a la persona de Santiago, ese hombre que estuvo
durante gran parte de su vida tras una cámara
y a quien debemos, sin dudas, la documentación
visual de momentos trascendentales de nuestro país
y el mundo.
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