|
|
 |
|
I
Muestra Nacional de Nuevos Realizadores
del 31 de octubre al 3 de noviembre
de 2001 |
|
La I Muestra Nacional del Audiovisual Joven
se celebró del 31 de octubre al 3 de
noviembre de 2001 y tuvo como sedes el cine
Charles Chaplin y el Centro Cultural Cinematográfico
ICAIC, donde se exhibieron 22 documentales,
11 cintas de ficción y una de animados.
El
Comité de selección estuvo integrado
por Juan
Carlos Tabío, Jorge
Luis Sánchez, Dean Luis Reyes, Roberto
Smith, Juan Antonio García y Gustavo
Fernández. El Presidente de esta Primera
Muestra fue Omar Vázquez, mientras la
Dirección general corrió a cargo
de Juan Antonio García.
Esta edición contó con una Muestra
Homenaje a tres directores: Teresita Ordoqui,
Belkis
Vega y Tomás
Piard, quienes constituyen fuente de inspiración
para la nueva generación de cineastas.
También fueron exhibidas obras del Taller
de la Asociación Hermanos Saíz
!Ojo que pinta!, desarrollado desde los ochenta
hasta inicios de los noventa y la agradecida
Muestra homenaje al cine cubano, que enfatizó
la continuidad que persiste en la producción
cinematográfica cubana, a pesar de las
diferencias epocales y espaciales. Este programa
incluyó cintas de Tomás
Gutiérrez Alea, Santiago
Álvarez, Humberto
Solás, Octavio
Cortázar y Nicolás Guillén
Landrián.
La
Primera Muestra Nacional del Audiovisual Joven
no otorgó premios oficiales, en cambio
reconoció las obras más relevantes
( CAIDIJE... La extensa realidad,
Gustavo Pérez, La época,
el encanto y el fin de siglo, Juan Carlos
Cremata, ¿ Me extrañaste
mi amor?, Leandro Martínez, RRRing...,
Pavel
Giroud, Clase Z Tropical,
Miguel
Coyula, Más de lo mismo,
Esteban
Insausti, Motos, Ián
Padrón, Se parece a la felicidad,
Aarón
Vega ) y a los realizadores más destacados
(Marcos
Bedoya, Miguel
Coyula, Hoari
Chiong, Esteban
García Insausti, Pavel
Giroud,
Lester
Hamlet, Rigoberto Jiménez, Segio
León, Leandro Martínez, Humberto
Padrón, Gustavo Pérez, Waldo
Ramírez, Juan
Carlos Téllez, Aaron
Vega ).
|
| MEMORIA |
| Inaugurada
Muestra Nacional del Audiovisual Joven |
Por:
Tony Piñera
Clase
Z Tropical, de Miguel
Coyula; Se parece a la felicidad, de Aarón
Vega; Caidije… la extensa
realidad, de Gustavo Pérez;
Más de lo mismo,
de Esteban
García Insausti; Rrring,
de Pavel
Giroud y La época, El
encanto y Fin de siglo, de Juan
Carlos Cremata, fueron las obras que dieron
la bienvenida ayer -desde la pantalla del cine
Chaplin- a la Muestra Nacional del Audiovisual
Joven que hasta el 3 de noviembre (con entrada
libre) correrá por esta sala y el Centro
Cultural Cinematográfico ICAIC (23, entre
10 y 12, Vedado).
Como
una avanzada de lo que será el próximo
cine cubano, llega ahora esta Muestra de las
manos de decenas de documentales y cortos de
ficción, de realizadores de casi todas
las provincias, además de las exposiciones,
encuentros teóricos y muestras homenaje.
Al
explicar los objetivos de esta importante reunión,
Omar González, presidente del ICAIC,
dijo a Granma que era, en primer lugar, una
necesidad ante la realidad que tenemos de explorar
y ampliar, pues el punto de vista del ICAIC
no es solo el cine cubano sino el audiovisual
en general. Debemos tener en cuenta lo que hacen
los realizadores jóvenes más allá
del Instituto. Estamos abocados a un indiscutible
mejoramiento del cine, de ahí la importancia
de escuchar y estructurar un relevo, mirando
hacia el futuro. Ese papel integrador ha sido
característica del ICAIC y debe ahora
cumplir un papel importante en el campo del
audiovisual. Es una Muestra en armonía
con las distintas generaciones y realizadores
de otras instituciones que han hecho su obra
con tenacidad, expresó.
Además
de la sección oficial de la Muestra por
donde pasarán los materiales seleccionados,
habrá otros espacios: ¡Ojo
pinta! (Sección informativa
del Taller de cine de la AHS, 1987-1993),
¿Con los ojos de ayer? (Muestra
homenaje al cine cubano), Premios a
la sombra (Materiales premiados en
diversos espacios del Audiovisual Nacional),
además de la dedicada a tres directores:
Teresita Odorqui,
Belkis Vega y Tomás
Piard.
Pero
no será solo la exhibición de
filmes, se suman los encuentros teóricos
(centro Cultural Cinematográfico ICAIC,
hoy, mañana y el 3 de noviembre), la
inauguración de la exposición
fotográfica de Gustavo Pérez (Chaplin,
hoy 1ro de noviembre, 1:30 p.m.), proyección
y debate de filmes con personalidades del séptimo
arte cubano.
Como
nota de interés queda algo importante
de esta Muestra: entre los trabajos presentados
se escogerán los mejores proyectos y
realizadores que formarán parte del Taller
que impartirá Senel Paz, de donde a su
vez serán seleccionadas seis historias
para realizar
seis cortos de ficción que integrarán
dos largometrajes estructurados a
partir de un tema preciso.
|
| ¿Qué
crisis, en qué cine? |
Por:
Dean Luis Reyes
Todavía
están demasiado vivas, palpitando en
mi retina, las imágenes de la Primera
Muestra Nacional del Audiovisual Joven. Tanta
cercanía incapacita para dictaminar corrientes
estéticas o construir sistemas valorativos
a partir de un cuerpo cinematográfico
heterogéneo como desigual visto en las
agitadas jornadas del cine Chaplin y el Centro
Cultural Cinematográfico ICAIC. Pero
la inmediatez no prohibe el riesgo de un juicio
tendencial.
Me sustento en
algo que no estuvo en el centro de los propósitos
- al menos conscientes- de los organizadores
y curadores de la muestra. Así, cuando
el miércoles pasado se programaban en
pantalla grandes obras como Coffea
Arábiga, Asamblea
General, El acoso
u Ociel del Toa, todas
nacidas en la década prodigiosa de nuestro
séptimo arte: los años 60; a continuación
se ponían a Norma Mac Laren,
Oscuros rinocerontes enjaulados,
Dos Gladys para ti,
Un pedazo de mí,
salidas del Taller de Cine de la AHS entre fines
de los 80 e inicios de los 90; y en la noche
se veía la obra de cineastas principiantes
de ahora mismo, uno no podía escapar
a la tentación de tender puentes, lazos
de contacto o disensión, pero relaciones
grávidas de significaciones, eso sí.
Y es que la vitalidad
del cine cubano de las últimas cuatro
décadas ha residido en momentos de eclosiva
negación y seguimiento donde por lo general
emergen grupos de autores con personalidades
tan fuertes expresivamente que no pueden dejar
de marcar pautas, ni de asumir la búsqueda
que entraña un riesgo. Eso es lo que
los estudiosos de la historia del arte llaman
vanguardia, es la bendición de cualquier
proyecto cultural, y de ahí la madurez
de esta Muestra, en tanto pudo esclarecer que
el cine cubano es uno solo, más vigoroso
cuanto más diverso.
Así que
haber exorcizado el fantasma de una posible
guerra generacional allana el camino para restablecer
la confianza en la industria de cine, que retoma
el diálogo con los nuevos que llegan
y les propone, a falta de recursos cuantiosos
para que todo el mundo haga cine, la posibilidad
de apoyar algún proyecto y un espacio
para brindar la obra al gran público.
Otra batalla ganada fue negar el divorcio entre
los llamados cineastas independientes y el ICAIC,
pues casi ninguno de los cineastas jóvenes
de hoy cree que la opción de rodar en
el anonimato y con recursos mínimos sea
vitalicia. Aunque las condicionantes de producción
cinematográfica en Cuba se hayan complejizado
- hay quien sustenta una obra personal haciendo
publicidad, los medios tecnológicos potencian
la aparición del "hombre orquesta"
que es guionista, editor, camarógrafo,
director, compositor musical- todos los presuntos
independientes sueñan con una obra de
factura industrial.
|
|
| |
|