Poison DUst,
El espectro de una contienda
Por Rosario Parodi   


Poison DUst denuncia, a través de testimonios desgarradores, las consecuencias fatales de la contaminación por uranio empobrecido (Depleted Uranium) que sufrieron, tanto la población iraquí, como los propios soldados norteamericanos, en la guerra contra Irak, en 1991, conocida por la Operación Tormenta del Desierto, al utilizar este producto químico como un recurso militar en la contienda. Este tema está sugerido en el título a través de la palabra polvo, en inglés DUst, y juega con las siglas del uranio empobrecido (DU).

Las entrevistas a soldados, médicos, prominentes científicos y figuras políticas destacadas, junto a impactantes imágenes de archivo, refuerzan el rigor de este documental, que tiene como tema principal las consecuencias de la contaminación química en la Guerra del Golfo, pero que parte de este hecho para realizar un análisis de la historia bélica contemporánea de los Estados Unidos, desde la Segunda Guerra Mundial, a la luz de la experimentación in situ de nuevas armas de exterminio en masa.

Poison DUst muestra que no es un fenómeno nuevo la contaminación en las propias tropas norteamericanas, y que el empleo de medios militares radiactivos y contaminantes ya ha sido experimentado en sus soldados.

El documental revela impactantes datos: En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en Nevada, se sometió a los soldados norteamericanos a los efectos de la explosión nuclear y los resultados fueron encubiertos; entre 1946 y 1961, también, un cuarto de millón de soldados fueron expuestos consciente y secretamente, y estudiados por el Ejército; los efectos del agente naranja en los veteranos de Vietnam serían ocultados y, por último, en la Guerra del Golfo, tema central del documental, se estima que 221 502 soldados han sido afectados, de los cuales hasta la fecha y, como consecuencia de esta exposición, han muerto 10 324; para la población civil las consecuencias han sido espantosas: en Irak, en un período de 10 años, creció en un 400% el número de personas que padecen leucemia, y en 300%, las que han desarrollado todo tipo de tumoraciones cancerígenas.

Entre las afectaciones más notables, se reporta la alta incidencia de enfermedades y malformaciones entre la descendencia de los soldados, que es remarcada, lapidariamente, por uno de ellos, cuando dice que los efectos de la contaminación son heridas de guerra que reciben los soldados y que heredan sus hijos y nietos.

Este material concluye con una propuesta política e insiste en que estas atrocidades sólo pueden ser combatidas con un amplio movimiento de masas, que denuncie las maquinaciones del Pentágono e impida sus experimentos con armas de exterminio.
.