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Nunca ha estado en el
ánimo de los organizadores de estas muestras, erigirse en
el ombligo del mundo. El propio espíritu de estos eventos
ha sido, desde sus inicios, abrir sus salas, debates y pantallas,
al diálogo con las más diversas formas de crear en
el campo del arte y el lenguaje del cine o el video.
En tal sentido, los
espectadores agradecen, que junto a la muestra de filmes producidos
en el ámbito nacional, se presenten también materiales
de otras regiones del planeta.
Obras de España,
Francia, Estados Unidos, Suiza, Alemania, Brasil o Argentina, han
podido ser apreciadas a lo largo de estos eventos y, ahora, no será
la excepción.
La 5ta. Muestra de nuevos
realizadores tiene, este año, una amplia representación
europea, integrada por decenas de cortos, mayormente experimentales,
que conformaron en su momento, el programa de prestigiosos festivales.
Así, los espectadores podrán acercarse a una selección
de videos, enviados por los organizadores del Festival francés
NEMO, un evento del que nos llegan cerca de doce cortometrajes de
alto vuelto experimental y que integran un programa consagrado a
–visualizar– desde las más disímiles perspectivas,
soportes y formas, el tema de la ciudad. Ellas, con sus rutinas,
miserias, vértigos, degradaciones ambientales y humanas,
signos distintivos y movimientos inevitables, serán objeto
de atención para los más diversos creadores.
En la docena de materiales
enviados por NEMO, prevalece la utilización de las nuevas
tecnologías informáticas y audiovisuales. Como hicieran,
en los años 20 y 30 del pasado siglo, los llamados vanguardistas
europeos, encontraremos aquí una notable preocupación
por las posibilidades expresivas de las nuevas técnicas digitales:
en este caso, las animaciones en 2D y 3D, el mundo virtual de los
video juegos, la fragmentación pixelada y la explotación
de programas de última generación, que entre –otras
maravillas, nos trasladan hacia los más fantásticos,
imprevisibles y sorprendentes paisajes urbanos, sobre los que se
mueven las cámaras y personajes. Pero no se imagine el espectador
que estará solamente en presencia de ociosos juegos visuales
para deleite de estudiantes de diseño, animadores o arquitectos.
Muchos de estos cortos devienen, a su modo, auténticas indagaciones
sociales y antropológicas sobre el papel que desempeña
el hombre en la destrucción o transformación de su
propio espacio habitacional.
El Festival NEMO invitó
con este programa, a los más jóvenes y experimentales
artistas europeos, sean estos independientes o no, a asumir una
postura crítica sobre el destino de sus ciudades, una manera
de integrarlos, también, al debate social, y promover junto
a ellos, acciones estéticas e instalaciones audiovisuales
y multimedias que fueran más allá de su simple recepción
entre los espectadores. Con la mezcla del absurdo, el humor, la
ironía, la clara denuncia política, el lenguaje gráfico
y el discurso asociativo, sobresalen obras como: Asylum;
Be White; Retrópolis y The child.
También de Francia,
llega a la Muestra de nuevos realizadores, una serie de cortos enviados
por los valorados festivales de Clermont - Ferrand y Signes
de Nuit. El primero, marcado igualmente por el uso de las diferentes
técnicas de animación digital, el stop motion, y las
sobreimpresiones, fórmulas creativas y estéticas que
lo han llevado a colocarse entre los primeros del mundo en su género.
Del segundo y parisino evento, podremos disfrutar de cuatro obras
de diversa formulación conceptual y artística, matizadas
por la ironía y crudeza documental de Omnis; el
artificio analéptico y formal de Down, el juego
de apropiaciones zoomórficas y metafóricas en Chyenne,
y la sorprendentemente realista visión nocturna de Tokio,
curiosa película que nos hace nuevamente preguntarnos sobre
los modos en que la imagen adquiere (o no) sentido, más allá
de la simple representación del mundo.
Sea, pues, ésta
una extraordinaria oportunidad para deleitarnos, o quién
sabe si sufrir, con una muestra representativa del quehacer estético
y audiovisual, en los inicios del siglo XXI.
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