Frutas en el café
Por Dean Luis Reyes


Después de trabajar con una fórmula independiente, ¿cuál es el saldo como creador que te ha dejado esa experiencia?

Todavía no puedo calcular la magnitud del saldo. Hasta ahora ha sido un duro y reconfortante aprendizaje. Un enfrentamiento real y brutal con la realidad, en la que a veces, en los momentos difíciles, pudieras desear la protección de una productora que te mime. Pero, salvar los obstáculos te fortalece e independiza más aún.

¿Consideras que un esquema de producción menos tradicional permitiría al cine cubano enfrentar con más libertad los desafíos que ofrece hoy la representación del presente nacional?
La respuesta no solo está en un esquema de producción alternativo. Está también en la mentalidad de los cineastas. De lo que realmente les importe contar y de lo que estén dispuestos a hacer por ello. El estilo de producción del ICAIC es muy parecido al de otros lugares y funciona con dinero. Haber encontrado fórmulas alternativas de producción me parece una salida que beneficia a todos y que puede ser la tabla de salvación por el momento. Pero creo que la verdadera solución será echar a andar otra vez la vieja industria. Inyectarla de dinero y renovarla.

¿Cómo te ha ido trabajando fuera de Cuba?
El estilo laboral y social en Cuba es atípico. Alguien que nunca ha salido del país puede creer que así son las cosas en todas partes, en otro medio aprendes que hay maneras distintas de hacer las cosas y obtener el mismo resultado.

¿Hasta qué punto te parece válida la clave tragicómica para la clase de fábula que creaste hasta la fecha (considerando que tanto en Video de familia como enFrutas en el café utilizas el recurso como clave de exposición dramática)?
La tragicomedia da muchas ventajas, me siento cómodo con ella, y me parece un género que se da con mucha naturalidad entre los cubanos de hoy. En Frutas... trato de acercarme así a los personajes y a sus historias. Buscando siempre la verosimilitud de la realidad.