Raúl Pomares.
RIGOR Y AFABILIDAD HUMANA
Por Daniel Díaz Torres


Raúl Pomares ha trabajado en todas mis películas. Una vez dije que era porque me daba buena suerte. Pero es que, en realidad, es una verdadera suerte artística, humana y creativa poder contar con la interpretación de Pomares en un reparto.
Desde un comandante de la Sierra, hasta un modesto y mañoso CVP; desde un ex ladrón venido a menos, hasta un infeliz camionero, este santiaguero irredento me ha enseñado, en papeles mayores o menores, lo que es trabajar con alegre rigor y una afabilidad humana que, lejos de restarle como gran actor, para mí lo convierte en excepcional paradigma dentro de una profesión bastante dura y, a veces, poco propensa a la proliferación del buen carácter, el buen humor y la generosidad. Y, por supuesto, que no me refiero solo a los actores, porque, como se dice en buen cubano, muchos directores somos «de ampanga».

Ha recreado personajes memorables para el cine cubano y, por ello, está inscrito en lo mejor de su historia. El rigor con el cual enfrenta los roles más modestos, lo convierten en uno de los actores más dúctiles y adecuados a las características del lenguaje cinematográfico.

Pomares ha estado presente en mis seis películas. Es de esos pocos actores que asume sus papeles con sentido crítico, siempre constructivo, capaz de conducirle a opinar, sin rodeos, sobre los guiones, al punto de que, una vez, me dijo sentir en uno de mis proyectos «hipotermia creativa». A partir de la consecuente discusión surgida, sin duda mejoró el guión .aunque no se lo haya dicho. Puedo asegurar que Pomares siempre da criterios y opiniones de una manera tan afable y amistosa .y hay que subrayar que atinada. que es difícil no tener en cuenta sus aportes.