Sinopsis:
Síntesis documental que
resume, con un alto porcentaje de imágenes inéditas,
la colaboración militar y civil que Cuba ha llevado a
la práctica a lo largo de más de cuatro décadas
en decenas de países de Asia, África y América
Latina.
Las raíces históricas y la coherencia de este
proceder de la Revolución Cubana se enriquecen con el
testimonio analítico del investigador Piero Gleijeses,
profesor de política exterior de la Universidad Johns
Hopkins, EE.UU.
"Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con
la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será
nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".
Fidel Castro (discurso, 5 de diciembre de 1988).
Nota del Director:
La condición
insular y su historia sembraron raíces en la vocación
solidaria de Cuba. Complejos procesos económicos y culturales
se entrelazan y condicionan a los emigrantes y esclavos que
fueron poblando la Isla, conformando la aparición del
criollo, antesala del cubano. Nuestra población aborigen
no resistió la embestida de conquista y colonización
y su huella son gotas de
sangre en el mar de nuestra personalidad.
De ahí que África
y Espana, diferentes y también diversas dentro de sí,
nos legaron lo que en largo y dramático encuentro, tan
cargado de luces como de sombras, hizo posible la forja de una
unidad y la aparición de una identidad nacional, obligadamente
solidaria para fraguar, como tal.
Quisieron varias circunstancias,
entre ellas la geografía, nos situó demasiado
cerca una nación poderosa y de afanes expansionistas,
que Cuba quedase al margen del movimiento independentista de
las colonias españolas que recorrió la América
en las primeras décadas del siglo 19. La soledad nos
marcó, pero con ella crecimos y aprendimos.
Desde entonces los cubanos
fuimos acumulando una larga historia de dar y recibir de nuestros
vecinos, de nuestros visitantes y visitados. Las luchas independentistas
marcaron este rasgo con fuerza creciente. Acá vinieron
a aportar inteligencia, sacrificio y sangre, hombres y mujeres
de este continente y de otras partes del mundo. Y allá,
a lugares tan cercanos como distantes fueron los cubanos con
idéntica disposición.
Jose Martí, nuestra
figura insigne por excelencia, reflexionó sobre estos
antecedentes de lo que era ya la nación en lucha, y lo
que el futuro y la circunstancia geográfica e histórica
le imponían como reto. Cuando se aproximaba el siglo
XX lo definió una vez breve y claramente: "Patria
es humanidad".
En 1902 nace la república
con amputaciones traumáticas pero la vocación
solidaria no desapareció de nuestra constitución
espiritual. Estaba en la raíz del ser nacional y sus
mejores hijos, en las más diversas actividades, se encargaron
de demostrarlo. Queda como ejempio cimero de aquella etapa la
presencia activa de más de un millar de cubanos en España
en defensa de la República
Española.
Después llegó
el cambio histórico de 1959 y con él la imperiosa
necesidad de defendernos y defender para poder existir con dignidad.
La solidaridad se ha trenzado como sentimiento y conciencia
en las raíces más profundas de la nación.
Por ella también es que existimos soberanamente en el
día de hoy y por ella se ha aportado todo lo que ha sido
posible al mundo en que vivimos para hacerlo menos injusto.
Este capítulo se
enriquece de la investigación y análisis de Piero
Gleijeses, profesor de política exterior de la Universidad
Johns Hopkins, EE.UU., quien ha estudiado rigurosamente las
relaciones Cuba-Estados Unidos en África de 1959 a 1989.
En síntesis de imágenes
significativas, muchas de ellas inéditas o poco conocidas,
se narran momentos esenciales de esta historia de solidaridad,
civil y militar, a lo largo de los últimos 45 años.
Manuel Pérez
Paredes