Sinopsis:
Más de un millón de cubanos viven fuera de Cuba,
y en la Isla más de 11 millones de cubanos viven, luchan
y enfrentan las secuelas de su controvetido e ineludible destino:
estar demasiado cerca de Estados Unidos.
De la primera oleada de batistianos en fuga, en enero de 1959,
y Mariel a los "balseros en los 90" y al
dramático caso del niño Elián, al comienzo
del presente siglo. He aquí un arduo resumen en imágenes
históricas, conformadas por diversos cineastas de distintas
latitudes, acerca de los avatares -no sólo migartorios-
de una Isla en la corriente de este difícil y desigual
mundo contemporáneo.
Nota del Director:
Un "balsero"
enfrenta la Corriente del Golfo en una improvisada e imposible
embarcación: una imagen que ha dado la vuelta al orbe,
acarreando una publicidad hostil para la Revolución Cubana.
Nadie puede ignorar los componentes dramáticos que en ella
confluyen. Ilusión y desesperanza; aspiraciones al "sueño
americano" y desencanto; ignorancia y aventurerismo se mezclan
en desigual proporción para conformar el rostro más
acerbo y "espectacular" de la emigración cubana...,
uno de los procesos migratorios más publicitados y politizados
en el mundo contemporáneo. Y uno de los más manipulados,
por encima de los desgarramientos familiares, las penas y desarraigos
humanos. Una Revolución cambia, remueve, transforma estructuras
sociales y políticas, con un inevitable costo y repercusión
sobre los hábitos, costumbres y el devenir humano de una
sociedad.
Diez administraciones
norteamericanas, con diversa intensidad en su animadversión
hacia el "caso cubano", han acosado y presionado militar
y económicamente al país, con las secuelas objetivas
y subjetivas que esta política agresiva ejerce sobre una
población a 90 millas del país más rico y
poderoso de la Tierra...
Un conjunto de leyes
y consideraciones especiales privilegian -por si fuera poco- al
emigrante cubano, legal o ilegal, diferenciándolo de cualquier
otro ciudadano latinoamericano. Los fines de esta excepcionalidad
son ajenos a propósitos humanitarios y constituyen un abierto
tributo a la propaganda política: todo el que se va de
Cuba "huye", "escapa", "se fuga",
se convierte automáticamente en un "perseguido político",
como si la Isla fuera un caso único, raro y "sui generis"
entre los países del llamado Tercer Mundo, frente a los
polos de atracción económica de las naciones desarrolladas...
En 1958, antes de
la Revolución, Cuba era el segundo país de América
Latina emisor de emigrantes hacia EEUU. Ahora, en la actualidad,
ocupa el séptimo u octavo lugar, pese a décadas
de hostigamiento y presión en todos los ámbitos.
Pero estos datos se enmascaran y se pierden en el fárrago
de una propaganda parcializada...
En Miami se concentra
un núcleo "duro" de ultraderechismo y subversión,
de donde han emanado cientos de actos de terrorismo contra Cuba.
Este sector fundamentalista prácticamente ha secuestrado
la voz de la opinión pública de centenares de miles
de cubanos allí residentes, que no comparten las mismas
motivaciones de odio. Pero la Isla no puede permanecer ajena a
esta
situación objetiva, de unos Estados Unidos que siguen calificando
a Cuba como "nación enemiga".
La polarización
política impuesta a la Revolución se refleja a su
vez en medidas restrictivas que ha debido asumir el gobierno de
Cuba en su política migratoria, que evoluciona en consonancia
con las circunstancias asociadas al insoslayable diferendo con
la nación del Norte.
La Revolución,
como proceso complejo hecho por hombres y mujeres, no constituye
por suerte un modelo de utópica "sociedad perfecta",
humanamente inalcanzable, Perduran problemas, contradicciones,
insatisfacciones económicas y temores que alimentan un
permanente potencial migratorio, aunque sea en proporción
inferior a la mayoría del resto de los países del
continente.
Más de un
millón de cubanos viven fuera de Cuba, y en la Isla más
de 11 millones de cubanos viven, luchan y enfrentan las secuelas
de su controvertido e ineludible destino: estar demasiado cerca
de los Estados Unidos.
De la primera oleada
de batistianos en fuga, en enero de 1959, al puerto de Camarioca,
en 1965. De la Embajada del Perú en 1980, y Mariel a los
"balseros en los 90" y al dramático caso del
niño Elián, al comienzo del presente siglo. He aqui
un arduo resumen en imágenes históricas acerca de
los avatares -no solo migratorios- de una Isla en la Corriente
de este difícil y desigual mundo contemporáneo.
Daniel Díaz
Torres