Revista Cine Cubano
Cubacine
50 Aniversario del ICAIC 50 Aniversario del ICAIC 50 Aniversario del ICAIC
50 Aniversario del ICAIC 50 Aniversario del ICAIC 50 Aniversario del ICAIC  

 

 

LA IMAGEN DE UNA NACIÓN.

A CINCUENTA AÑOS DEL ICAIC







Por Raquel Jacomino

Son numerosos los acontecimientos altamente significativos en el campo de la cultura que se conmemoran en este año 2009. Varias instituciones de capital importancia arriban a sus cincuenta años de fundadas, entre ellas se encuentra el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos, cuyo surgimiento fue medida priorizada de la política cultural que formaría parte del nuevo proyecto de nación que se inicia en 1959 a partir del triunfo revolucionario.

Para la vida humana, cincuenta años es una período de tiempo muy respetable, más si ese transcurrir se ha llevado a cabo a través de coyunturas altamente complejas y contradictorias, ricas en acontecimientos y obstáculos, entre etapas de bonanza y otras de grandes dificultades pero siempre con proyectos y metas por vencer. Cincuenta años es una cifra más que respetable para pensar en lo que se ha hecho y en lo que falta.

Y hace cincuenta años por primera vez en la historia del cine cubano se abrió una etapa caracterizada por la implementación y puesta en práctica de un ambicioso programa de desarrollo de una manifestación artística capital del siglo XX, que a su vez involucraría y contribuiría al desarrollo de otras manifestaciones artísticas.

El nuevo cine cubano se encontró a su vez frente a una realidad convulsa y contradictoria, generadora de múltiples problemáticas y preocupaciones, de acontecimientos de repercusión mundial, de extraordinarias hazañas que removerían todos los estamentos sociales y pondrían en tela de juicio los papeles tradicionales de la mujer, la familia, la educación, las relaciones de pareja, que cuestionaría desde nuestros comportamientos y actitudes hasta nuestra acostumbrada asunción de la historia nacional. El cine cubano será testimonio y debate, fuente para la investigación de nuestros orígenes y caracteres identitarios, concreción de una realidad presente y pasada a través del desarrollo de un lenguaje estético propio.

Un cine que rompió con las comedias banales de rumberas exuberantes, con las malas imitaciones del cine negro norteamericano, con los dramas pasionales de pacotilla, tanto para cuestionar críticamente los profundos y traumáticos cambios del nuevo contexto como para asumir en la misma medida las contingencias del pasado, con un alto nivel de compromiso estético y político.

Son extraordinariamente significativos los aportes que el cine cubano ha hecho no solo a esta manifestación para la cultura mundial, sino a otras como la música, la literatura, las artes plásticas, el diseño arquitectónico. Debemos hablar además de su contribución a la formación de un espectador conocedor y de su labor de promoción en la formación de una cultura cinematográfica a través de múltiples eventos, espacios radiales y televisivos, publicaciones e instituciones que a lo largo de cincuenta años no han interrumpido su quehacer aún en medio de grandes dificultades materiales, y la misión pedagógica que nuestro cine y sus grandes maestros han llevado a cabo, misión pedagógica que ha trascendido las aulas, los salones de ensayo, los sets de filmación.

Antes de 1959 se llevaron a cabo experiencias que hoy son consideradas como espacios esenciales y de obligada referencia en el acontecer cultural cubano de la república que se instaura en 1902, no solo por su valor intrínseca sino además por su carácter excepcional en un contexto donde la formación estética, artística, cultural del individuo interesaba solo a unos pocos, proyectos como la Universidad de Aire, las emisoras Mil Diez y CMBF, la labor llevada a cabo por Raúl Roa en el Ministerio de Educación y la sociedad cultural Nuestro Tiempo, de donde salieron varios de los más importantes cineastas cubanos fundadores del ICAIC constituyeron hitos, proyectos modelos para el trabajo cultural y educativo de la Revolución.

La creación de la Cinemateca de Cuba en 1960 propició la implementación de un proyecto de distribución y exhibición cinematográfica que incluía muestras y ciclos especiales que nos han permitido conocer importantes cinematografías del mundo y otras muy poco conocidas hasta entonces, con un alto nivel de rigor en la selección y exigencia artística, incluyendo las visitas de cineastas de primer nivel en el mundo.

La aparición de programas de radio y televisión, a través de los cuales se dieron a conocer las realizaciones más importantes del cine mundial, tuvo una extraordinaria importancia en la formación de un espectador culto, conocedor. Debemos referirnos a espacios como “Historia del cine”, dirigido por el inolvidable José Antonio González y otros importantes críticos y maestros cubanos, para los que también está dedicado el homenaje de estos cincuenta años. El espectador cubano empezó a conocer los estilos y movimientos cinematográficos, los grandes actores y directores, empezamos a familiarizarnos con palabras y frases como montaje, edición, dirección de fotografía, banda sonora y sobre todo comenzamos a ver, a disfrutar, a hacer nuestro el patrimonio cinematográfico cubano y mundial.

A lo largo de cincuenta años estos programas y espacios se han multiplicado en nuestros medios de difusión y ese es un mérito que en gran medida le corresponde al ICAIC y su proyecto de educación artística y estética para el pueblo desde la etapa inicial de su fundación.

En este sentido, no se ha dejado pasar por alto la importancia de las publicaciones. A través del ICAIC se ha puesto a disposición del lector una serie invaluable de textos sobre cine, tanto para el lector especializado como para todo aquel interesado en esta manifestación artística. Mención aparte merece la revista Cine Cubano, fundada en 1960.

Como parte de ese proyecto el ICAIC comenzó a distribuir y exhibir el cine cubano e internacional, pasado y contemporáneo a lo largo de todo el país y apareció en las zonas más alejadas de los centros urbanos, incluyendo las zonas montañosas y los territorios más intrincados, el cine móvil. ¿Quién no tiene guardado en su memoria ese conmovedor documental de Octavio Cortázar titulado Por primera vez?

Escena del documental "Por primera vez"; de Octavio CortázarHa sido fundamental en estos años el desarrollo de lo que se ha considerado la escuela cubana del cartel a partir del momento en que el diseño gráfico empezó a subvertir los tradicionales códigos expresivos del cartel cinematográfico para dar fe de los cambios y desafíos que estremecían la década de los sesentas y los setentas y para promocionar las cintas exhibidas, que se adueñó no solo de las salas y pasillos de los cines sino de las calles, avenidas, plazas, parques, oficinas y hasta de los hogares cubanos en los que el cartel cubano irrumpió como una nueva propuesta estética, como objeto artístico en sí mismo que asumía las conquistas del lenguaje cinematográfico y plástico contemporáneo, al que hizo significativos aportes, reconocidos internacionalmente. Del cartel cubano diría Alejo Carpentier: “…perenne exposición pública —educación de la retina del transeúnte cada día— pinacoteca al alcance de todos”.[1]

El documental cubano ha aportado clásicos de este género al cine mundial, encabezado por Santiago Álvarez y ha conformado esa invaluable serie que constituye el Noticiero ICAIC, pulso y testimonio del devenir político, artístico, social, cotidiano de Cuba y el mundo durante varias décadas y a través del cual se formaron innumerables realizadores y especialistas de nuestro cine.

Menos recordada es una experiencia como la de Enciclopedia Popular, un departamento creado en esa primera etapa del ICAIC para realizar materiales didácticos de apoyo a la enseñanza. En estos cincuenta años el trabajo que el ICAIC ha realizado en apoyo a la educación en Cuba es incalculable, no solo en lo que a enseñanza artística se refiere, con filmaciones consideradas hoy verdaderos clásicos, sino en los más diversos campos del conocimiento. Así, todos hemos visto innumerables producciones de este carácter a través de los medios televisivos, el cine y las más diversas instituciones educativas y culturales. Quien escribe estas breves líneas no olvida los documentales que vio en la enseñanza primaria gracias a las gestiones de una excelente maestra, para ilustrar y ampliar los conocimientos sobre diversos temas, realizados por el ICAIC, y que volvían inolvidable lo estudiado.

El ICAIC se ha encargado de recopilar, clasificar y conservar el patrimonio cinematográfico cubano de toda su historia, a tiempo, ante el riesgo de que nuestro acervo cinematográfico se perdiera por el desinterés, la desidia y el abandono de numerosos gobiernos e instituciones para los que el patrimonio cultural de la nación no significaba nada. En este sentido, contamos con una labor de décadas por parte de numeroso estudiosos de la historia del cine cubano, que entre archivos, restos de películas y viejas publicaciones han ido recuperando, reconstruyendo la memoria del cine cubano, han traído al presente los nombres de realizadores, actores, técnicos, especialistas, que hubieran sido totalmente olvidados junto a su legado en otras circunstancias.

La realización del Primer Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1979 ha convertido este encuentro en una verdadera fiesta en la que miles de personas se movilizan para ver cine y que deja asombrados a muchos visitantes extranjeros por el interés y la cultura cinematográfica que demuestran los cubanos.

Una etapa superior alcanzada por el ICAIC constituyeron en los años ochentas la fundación de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños en las que se han formado miles de jóvenes cineastas cubanos y latinoamericanos y posteriormente la creación de la Facultad de los Medios de Comunicación Audiovisuales del Instituto Superior de Arte.

No es la intención de este trabajo dar una imagen apologética del cine cubano en estos cincuenta años. En estas cinco décadas se han realizado películas, documentales, cortos, animados buenos, malos y regulares y es normal que sea así en todas las cinematografías del mundo. Se han logrado proyectos y se han frustrado otros, pero la creación de una industria cinematográfica nacional, como parte de una política de estado, el sueño materializado de un cine verdaderamente nacional no es un mérito pequeño, un cine que asume la cultura universal desde la cualidad de lo cubano, que ha desarrollado en estos años un discurso dialógico, trasgresor, irreverente, sin convencionalismos de todo lo que nos concierne, de todo lo que somos.

La recreación de una poética de la cubanidad en imágenes y sonido, creando una escuela de permanencia y continuidad son palabras mayores. La imagen y el imaginario de esta nación le deben mucho al cine cubano fundado en 1959.

Fuente: Cubarte


    Cubacine
www.cubacine.cu